Los otros días me dio fiebre. Es raro, hace un buen tiempo que no me pasaba y empecé con eso de que tenía frío, que tenía calor, que me dolían los ojos. Mi vieja me pasó el termómetro antes de pegarle unos sacudones y lo tuve un rato. El mercurio de la línea marcó un poco más de treinta y siete.
-Tenés fiebre Juanito, lo mejor es que te quedes en cama- sentenció la vieja. Y recordé las veces que me lo decía cuando era un pendejo. Ahora había venido a visitar a la familia y tuve que anclar en lo de mis viejos con parte de enfermo.
Estar en la cama es un bajón. Y si no fuera por la tele que me trajeron con la mesita con ruedas y que mi hermano le encajó el Supercanal, no podría haber aguantado. Porque leer no se puede, me mareo cuando estoy así. Y los libros no los tenía a mano.
Pasaban las horas y empecé a transpirar como un boxeador cuando tiene que dar en la balanza. Me fui a dar un baño porque me sentía realmente mal. No llegué bien parado a la ducha y antes me apoyé en el lavatorio porque, literalmente, el baño giraba a mí alrededor. Me vi la nuca en el espejo y fue peor.
El agua no calmó tremenda destemplanza y como pude llegué de nuevo a la cama. Sonó el celular y cuando traté de atenderlo, corté. Y lo apagué intentando ver quién era. Eran como las nueve de la noche y se ve que ahí me quedé dormido con la tele prendida, mirando un partido de algo en el Canal 26, que ahora también pasa fútbol.
Como si hubiesen pasado dos o tres días apareció mi mamá de nuevo con una botella de Seven Up y un par de aspirinas. Ella dice que me tomó la fiebre y que yo tenía tanta sed que me bajé el vaso de un solo saque.
-Vamos a llamar al médico, estás volando de fiebre-, dijo la vieja, al ver que el termómetro le daba poco más de 39. Cayó un viejo al rato y sólo reconocí unos lentes verdes, bien culo de botella, y una sonrisa amplia que me dijo que sólo me iba a curar con reposo.
Yo únicamente quería dormir y el pañuelo mojado en la frente ya estaba hirviendo. Cerré los ojos de nuevo y en el delirio vi a un tipo parecido a Jimmy Swaggart, pero de pelo largo, que cantaba una canción de Los Beatles.
-Hola, campeón, soy Johnny Allon, este es tu programa que se ve en México y en Miami… desde Argentina al mundo, dale gas y cambiame la música. Estoy agradecido a toda la teleaudiencia y hoy tenemos un programa que no te va a hacer caer de espaldas, te vas a caer de cola.
Uno, cuando tiene fiebre, parece que potencia todo y entonces no entendí por qué ese personaje me hablaba. Sé perfectamente que no estaba haciendo zapping o nada que se le parezca, porque el control remoto lo había perdido entre las sábanas. De pronto vi a Daisy de Los Dukes de Hazzard con una camisa atada en su cintura, el camión de BJ con el mono tocando bocina y cómo Maxwell Smart le hablaba al zapatófono. Mejor me como un chicle jirafa y espero a que la Karina salga de su casa así la puedo saludar hoy. Siempre me gustó la Karina y nunca se lo dije. Sólo el Seba lo sabe. Jugamos un rato al fútbol con la Pulpo y dicen que más tarde vamos a ir a ver al cine E.T. Los chicos cuentan que está buenísima la película y capaz que nos llevan a comer al Pumper Nic después. Ya se hizo de noche así que me pego la vuelta en bici a mi casa. Están dando Las mil y una de Sapag, pero antes vimos Señorita maestra. Mi hermano pone un cassette de los Parchis y yo le digo que me deje ver Robotech. Dice que no joda, que está mejor Titanes en el ring y que él es la momia blanca. Me duele la cabeza. Y veo como en Badía y compañía está Paolo con el Profesor Lambetain. No toca botón lo veo a escondidas. A la mañana dan Telemach y jugamos a contar hasta diez en alemán.
Pero cómo nos vamos a perder Magnum o Brigada A. En el siete sale Nilo González marcando el mapa azul de Mendoza con unas tizas negras. Empieza Mazinger Z, poné el 9 que dan el Auto fantástico. Giro la perilla dos veces al IRT naranja y están dando Falcon Crest y más tarde ponen Dinastía. Eso lo ven los grandes, aunque la Isla de la fantasía me gusta. No sé porqué pero se me confunde La familia Ingalls con Camino al Cielo. Me asusta El increíble Hulk, los ojos de Lou Ferrigno. Y me quedo pasmado con Aunque usted no lo crea y lo cambio cuando pasan El Club 700. Qué copado que es el viejo peladito de El show de Benny Hill, me encanta cuando le palmean una y otra vez la bocha. Che, qué bueno está Mesa de noticias y espero a la noche porque con mi papá me siento a ver a Tato Bores. Me encanta cuando Tato entra con los patines y habla con seis teléfonos a la vez y come fideos con Alfonsín. Y Minguito con el palillo en la boca.
No entiendo nada. Pero un amigo me dice que no puede armar el cubo mágico y yo le digo que si vio la voligoma. Vopolipigopomapa me dice. ¿Quién mueve Mauro? Muevo yo, Mauro, Walter Perazzo.
Mi hermano me cortó semejante delirio ochentoso y ví que ponía el partido entre el Barça y el Zaragoza.
-Estás hecho mierda, Gordo, te dejo el partido-, me dice. Y se va. Distingo a Leo Messi con la diez en al espalda y unos botines blancos. Los del Zaragoza no atinan y los azulgranas avanzan. Parece que se viene Nigeria, y Leo está ahí con la celeste y blanca. Aguanta la pelota ante el ocho de ellos, gambetea a otro y a otro más en el área con una media vuelta. La cruza al segundo palo. Qué golazo viejo. Pero en la espalda tiene los colores azul y rojo, con el amarillo bien marcado y festeja con la gente. ¿Es Sudáfrica? Y viene otro más. Ah, no, este está encendido. Lleva otro ritmo, es como cuando jugaba el Diego. Y Maradona lo aplaude desde el banco.
-¿Ya somos campeones, ma?
-¿Campeones de qué?
– Del Mundo, ma, con Messi y Maradona… yo los vi.
– Faltan dos meses para el Mundial. Tomá Juanito, tomate este Ibupirac a ver si baja la fiebre.
Y otra vez, Johnny Allon que dice, ¡y dale Power!
