La ciencia lleva años pregonando la importancia del punto G para alcanzar el orgasmo femenino, pero parece que mucha gente aún no sabe dónde se encuentra.
De hecho, esta es la pregunta sobre sexo más repetida en el buscador de Google entre adultos de 18 a 65 años, según demuestra un estudio de Durex, que también revela que más de un tercio (un 34%) de los jóvenes de entre 18 y 24 años no tiene confianza para hablar sobre sexo. De ahí que acudan en masa a buscar respuestas en Internet.

Según Alix Fox, experta de Durex, el punto G es la forma reducida de decir “punto Gräfenberg”, nombre que toma del ginecólogo alemán que empezó a investigar sobre ello en los años 50.
“Los científicos no se ponen de acuerdo en si el punto G existe como una estructura anatómica real (como un clítoris interno) o si es simplemente una zona especialmente sensible para muchas mujeres”, señala. “Lo que sí que se sabe con certeza es que estimular esa zona produce placer y puede llevar a las mujeres a tener orgasmos maravillosos”.
En tanto que Annabelle Knight, sexóloga y experta en relaciones de Lovehoney, se encuentra entre quienes aseguran que el punto G es muy real: “Ha habido estudios que han puesto en entredicho su existencia, pero ya han sido sobradamente refutados. No todas las mujeres tienen un punto G, pero el 60% de ellas sí”.

Aunque se suele hablar del punto G como una clave para que la mujer llegue al orgasmo, Samantha Evans, dueña del sex shop Jo Divine, asegura que no es lo único que lo puede provocar: “Cuando se estimula el punto G, la mujer puede sentir como si necesitara hacer pipí, y por eso algunas mujeres reniegan de esa sensación, que confunden con las ganas de orinar”.
“Esa la sensación que viene antes de la eyaculación femenina. Algunas mujeres eyaculan cuando estimulan su punto G, algo que mejora la experiencia. La eyaculación femenina surge en las glándulas parauretrales, que se encuentran en los tejidos esponjosos que rodean la uretra”, aclara.
¿Dónde está el punto G?
No hay consenso a la hora de situar la zona exacta en la que está el punto G, aunque estas expertas coinciden en señalar que las mujeres tienden a sentir más placer en la pared vaginal frontal.
Tracey Cox, sexóloga y experta en relaciones, indica que el punto G “está, supuestamente, entre 5 y 8 centímetros en el interior de la vagina, en la pared vaginal frontal”. “La zona del punto G sobresale ligeramente, pero solo cuando las glándulas que están en torno a la uretra se hinchan”, especifica.
Sin embargo, la experta hace hincapié que la localización exacta del punto G varía dependiendo de cada mujer.
Knight sugiere que las mujeres se lo encuentren ellas mismas antes de intentar estimularlo con sus parejas: “La forma más fácil de localizar el punto G de cada una es tumbarse de espaldas e introducir el dedo corazón en la vagina. El punto G suele estar en la pared vaginal frontal, entre la abertura vaginal y el cuello del útero. Debería ser un poco rugoso, casi como la superficie de una nuez”.
¿Cómo se puede estimular el punto G?
Según Tracey Cox, en general las parejas prefieren estimular la pared vaginal entera en vez de buscar un escurridizo botón de placer que quizás exista o quizás no: “La técnica habitual para estimular el punto G de tu pareja es meter los dedos y curvarlos hacia arriba como si estuvieras haciendo un gesto de ‘ven aquí”.

Knight añade que algunos hombres tienen una ligera curvatura en el pene erecto que puede ayudar a estimular la pared vaginal frontal.
“Las mujeres pueden sacarle partido a esa curvatura escogiendo una postura que favorezca que su pene impacte con el punto G al penetrar”, señala. “Si tiene un pene recto, también hay posturas que maximizan las posibilidades de estimular el punto G”.
¿Se puede estimular el punto G por sí misma?
Teniendo en cuenta que su localización puede variar en cada mujer, es conveniente que cada una lo explore sola antes de intentarlo con su pareja.
– La forma más fácil de hacerlo es introduciendo el dedo corazón en la vagina, explorando la pared frontal, entre la abertura vaginal y el cuello del útero.
– Una vez ubicado, se puede estimular moviendo el dedo como haciendo el gesto de “ven aquí”.
– Cada una puede probar distintos toques y velocidades hasta alcanzar la estimulación deseada.
– Como ayuda se pueden utilizar juguetes sexuales con curvatura que resultan perfectos para esta zona.
– Al explorarlo en pareja es recomendable probar distintas posiciones para encontrar la más adecuada.

No obstante, teniendo en cuenta que ya sea un “botón” de placer o simplemente una zona más sensible, prestarle demasiada atención puede provocar el efecto contrario al deseado.
“No te obsesiones con tener un punto G, limítate a disfrutar de las sensaciones placenteras del sexo”, recuerda Evans. Y concluye: “El hecho de que la gente crea o no crea en el punto G no importa realmente. Lo que de verdad importa es disfrutar del fantástico placer del sexo”.
