Buenos días, a pesar de todo. Me imagino que nuestro gobernador, el Paco, debe estar más preocupado que pollo cuando ve que la patrona compró arroz. Es que las protestas por aumentos de sueldos son cada vez más numerosas. Porque hay gente interesada que trabaja por dinero. Al parecer, a la gran mayoría de los mendocinos lo que cobra no le alcanza.

Salario es un nombre justo / es un modo especial / de mostrar que el sueldo alcanza / pa’ comprar un kilo de sal. Si la palabra sueldo viene del verbo soldar, ¿por qué a mí no me alcanza para tapar ningún agujero? La provincia no tiene forma de hacer frente a todos los reclamos. Entonces, Paco se debe acostar pensando ¿cómo le pago a los docentes? ¿Cómo hago para pagarles el aumento a los estatales? Si les doy aumento a los judiciales, ¿cómo cubro eso? ¿Qué cuerno les digo a los proveedores? Y, claro, con estas preocupaciones ni cinco lexotaniles sublinguales le acercan el sueño.

¿Soluciones? Bueno, conseguir quien nos preste plata. Pero, los bancos importantes que pueden hacerlo quieren garantías solventes ¿Y a quién le podemos ofrecer como garantía? ¿Le firmará Pescarmona al Paco una solicitud de crédito, por ejemplo? Difícil que el chancho chifle y más difícil que la chancha aplauda.

Puede el Gobierno volver a sacar un bono como el Petrom de Iglesias. El Petrom fue muy útil, porque era de un papel suavecito y cuando uno lo pasaba entre las nalgas no raspaba. Otra forma de conseguir más dinero es aumentando la recaudación. Por ejemplo, subiendo los impuestos, pero esto es una engañapichanga, porque se aumentan los impuestos para poder pagarles a los empleados y son los empleados los que van a sufrir el aumento de los impuestos.

Esto es como tocarle el poto a la población, eso sí, con guantes. Otra posibilidad sería pedirle a la Nación que nos mande algunos pesitos. Por ejemplo, algo de lo que nos debe por la Anses, regalías de petróleo e Impuesto al Cheque. Y si Cristina se hace la desentendida como pibe a quien el padre le pregunta: “Che, ¿Y el vuelto?”, entonces que nos ayude con algunas medidas extraordinarias, por ejemplo, que por decreto de necesidad y obsecuencia se obligue a tomar un vaso de vino en cada comida, incluyendo a los niños, puede en este caso rebajarse con soda.

Otra medida: alquiler de la reina de la Vendimia para que represente a todo el país y no sólo a nuestra provincia. Otra: por ser Mendoza una de las provincias de mayor producción petrolífera, que el combustible sea gratuito para los mendocinos. En caso de ir a cargar con un Audi, que por lo menos el dueño pague el Impuesto Automotor. Otra medida: que todos los aviones que crucen por el cielo provincial paguen peaje para repavimentar las rutas aéreas.

Y, por último, que la Nación le preste plata a Pérez por el mero hecho de ser consecuente con las políticas nacionales y reconozca los servicios prestados. Y si no, ¿cuánto gastó Mendoza para recibir a los presidentes de América? ¿Ah? De algún lado tenemos que conseguir plata, porque si no, a nuestro gobernador en vez de el Paco vamos a tener que comenzar a llamarlo el Poco.