Comienza el invierno y con su llegada, también se suma en muchas personas esa sensación de “letargo” y de preferir quedarse en casa antes que salir, de maratones de series, en fin, de añorar esos meses de calor que aún faltan mucho por llegar.
Sin embargo, el sexo no queda relegado de esta situación y, según estudios, en esta época se disminuye el apetito sexual tanto en hombres como en mujeres. Así lo reveló una encuesta y un grupo de científicos de la Universidad Médica de Graz, Austria.

Los datos de una encuesta realizada a mujeres de entre 18 y 30 años en el marco de la campaña #MiDecisionMasLibre, de Bayer, revelaron que las bajas temperaturas no predisponen a mantener relaciones sexuales. Sin embargo, y a pesar de disminuir la actividad sexual, el invierno favorecería la creación de vínculos de pareja monógamos y más estables.
Según revela el estudio, hasta un 53% de las participantes reconocieron que experimentaron cambios en su libido en función de la época del año en la que se encontrasen. Así, si el verano (54%) y la primavera (48%) serían las estaciones en las que las jóvenes aseguraban tener mayor actividad sexual, en invierno se daría una caída importante, hasta el punto que sólo un 33% dicen preferir esta época del año. Menos propicias aún resultan las fiestas navideñas (28%).

Esta encuesta la corrobora una investigación de la Universidad Médica de Graz publicada en la revista Clinical Endocrinology y basada en análisis de 2.299 sujetos, la cual reveló que los hombres que tenían cantidades suficientes de vitamina D presentaban también un mayor nivel en sangre de testosterona, la hormona sexual masculina por excelencia, que potencia la líbido.
Pero, ¿por qué en invierno?
Las bajas temperaturas asoman inevitablemente y el desafío entonces es que el frío no mate la pasión. La falta de luz disminuye la producción de serotonina, la famosa hormona que genera bienestar y deseo. Además, las comidas suelen ser más abundantes y pesadas. “Eso nos genera a veces sentirnos menos atractivas o en un estado de letargo. La piel está menos sensible y es lógico que el gris polar nos inunde de estados gripales y menores pensamientos eróticos”, explicaba en una entrevista la especialista en sexualidad Mariela Tesler.

Por su parte, la vitamina D alcanza sus niveles más altos en los meses veraniegos mientras que sus niveles más bajos se dan invierno, debido a la corta duración de los días y el clima.
Además, un clima soleado ayuda a hombres y a mujeres con la secreción de endorfinas, por lo que el estrés disminuye y las personas se sienten más “cariñosas” al mejorar su estado de ánimo.
El caso de las mujeres es muy similar: la primavera y el verano incrementan la producción de la serotonina y la MCH, hormonas que alientan el deseo sexual.
Pese a que el clima caluroso y la luz del sol resultan ideales para las relaciones sexuales, es en el invierno cuando las parejas tienen mayor oportunidad de intimar, de acuerdo con algunos sexólogos.

Las vacaciones, el deseo de quedarse en casa y el significado del invierno propician una mayor conexión emocional y aumentan el compromiso en las relaciones monógamas.
