Una lectora de El Sol contó, con bastante enojo, que fue a cargar este fin de semana su tarjeta SUBE a un quiosco del microcentro. Pero el comerciante le advirtió que la recarga le iba a costar $10 extra por el servicio. La usuaria se mostró sorprendida por el plus inesperado y, le retrucó exigiéndole una factura por el pago. Sin inmutarse, el quiosquero le dijo entonces que no tenía carga. Una situación más para que se hagan cargo los organismos de control.