El consumo de medicamentos durante los primeros siete meses de la pandemia se redujo en Mendoza respecto al 2019. De acuerdo con los datos aportados por el Colegio Farmacéutico de Mendoza (Cofam), la baja rondó el 8,.4% interanual.

“No sólo se observó una reducción en cuanto a los remedios bajo receta prescripta, sino que también hubo una considerable baja en la compra de remedios de venta libre”, dijo a El Sol, Mario Valestra, titular del Cofam, quien por el contrario afirmó que creció la venta de otros insumos como barbijos, alcohol en gel y guantes descartables.

En cuanto a los precios de los medicamentos, Valestra hizo una diferenciación: “El incremento rondó el 50% interanual, sin embargo, ese aumento no se trasladó en los remedios que se expenden mediante PAMI ya que, en una primera instancia, se pautó un congelamiento hasta junio y este miércoles el mismo fue reprogramado por tres meses, es decir, hasta octubre de este año”.

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Menos consultas, menos remedios

Evidentemente el aislamiento obligatorio ha dado frutos positivos en la población, teniendo en cuenta que este año hubo una considerable reducción de pacientes con enfermedades respiratorias.

“Muchos han llegado con dolor de garganta, por el cambio de clima, pero no he visto personas con problemas respiratorios como en años anteriores. No he atendido a personas con neumonía o bronquitis, enfermedades propias de la época, mucho tiene que ver con que la gente se cuida y se queda en su casa”, contó Florentino, médico clínico.

El profesional se desempeña en una salita y aseguró que la merma de pacientes es significativa: “El año pasado mis guardias colapsaban. Durante el día atendía a unas 40 personas y 20 por las noches, hoy ese número se redujo y mis guardias no llegan a las 10 personas por día”.

Bárbara es pediatra y también manifestó que la baja de atención de pacientes se observa en la consulta: “Por lo general llegan niños sanos, es decir, vienen para realizar el control de rutina, para pedir recetas por algún medicamento o vacuna específica y nada más. La situación es similar en los efectores públicos como privados”.

“El año pasado por día atendía unos 40-45 chicos y hoy no llego a 7. Las afecciones son diarrea o resfríos comunes de la época”, aseguró.

“El temor al contagio hizo que la gente se cuide más y no asista a los hospitales o guardias. Además, al no haber colegios, disminuyeron muchísimos las patologías tradicionales, hay poco y nada circulación viral, salvo coronavirus que es el único que circula”, añadió el médico infectólogo Héctor Abate.