El lunes se vistió con atavíos de gaucho y pañuelos flameantes en la noche de folclore, durante la segunda repetición de Sinfonía iluminada de gloria. Sin grandes introducciones, el huracán de Arequito arrasó en el Frank Romero Day. Con Cantora, Soledad Pastorutti se adueñó del escenario acompañada de su banda y de un cuerpo de baile. Luego, llegaría el turno del Chaqueño Palavecino con su folclore de pura cepa.

“Un gusto de estar aquí, en este lugar soñado y en esta fiesta soñada”, expresó la santafesina cerca de las 23, luego de la repetición del Acto Central, iniciando su show con el clásico Póngale por las hileras. Durante este tema el público coreó y la ovacionó. Posteriormente, vestida con un ceñido pantalón su hermana Natalia cantó a dúo Nacer y morir y Déjame que me vaya. Con una fuerza increbrantable el bombo vibró al ritmo de los presentes.

Esta es la primera vez que Soledad participa en una Vendimia, antes lo había hecho a los 8 años pero como espectadora. “Nunca pensé que hoy estaría de este lado cantando, donde muchos mendocinos desparramaron su arte. Gracias por abrirnos la puerta. Para nosotros es algo maravilloso.”

Presentando parte del repertorio hecho en Cosquín conquistó pidiendo un grito cuyano con Paloma blanca, continuando con Gatito del 180 y Dime. “No caben tantas palabras en una canción ni melodías, cuando fui mamá es lo primero que sentí”, expresó dedicando Eres a sus hijos, que se encontraban en el Teatro. 

Bajo el cielo infinito de Mendoza interpretó Cielo de mantilla y Cuando mi bandoneón. Con pañuelo en mano y todo aquello que pudieran revolear, los presentes agitaron al ritmo de Entré a mi pago y De un triste. Tomando su poncho, “La Sole” agitó con A Don Ata. 

La fiesta no se detuvo con Fruta fresca, la versión de Carlos Vives. Con paraguas en mano, el cuerpo de baile acompañó el calor caribeño. Lejos de tí , El Bahiano y A cualquier precio marcaron el final con camisetas de Argentina. La Sole se despidió pero el público se resistió pidiéndole otra.

“Sería hermoso que me acompañaran bailando esta canción los bailarines de Vendimia. Están todos invitados.” Así, concluyó con el Frank Romero Day de pie coreando Tren del cielo y sellando su performance con una gran ovación.

Tras un breve intermedio que estuvo amenizado por Cacho Buenaventura, el Chaqueño se lució en una seguidilla de temas. Su repertorio comenzó con De pura cepa, continuando con La magareña, El gateador y Adios amor mío. Luces rojas otorgaron el clima de nostalgia para la presentación de Cinco sentido, Culpable, Zamba del pañuelo, Hoy te digo adiós, Con el caballo cansado y La taleñita. 

Los artistas folclóricos consideraron que un símbolo de Vendimia es Póngale por las hileras. Al igual que Soledad el Chaqueño interpretó el clásico cuyano provocando el fervor de la gente. Sin dudas el cantor es amado por su público que quedándose hasta el final le demostró su admiración, sobre todo cuando se paseó cantando tendiendo su mano a sus seguidores.

Folclore íntegro que conmovió a miles de mendocinos con una treintena de melodías de lo mejor del cancionero nacional.