Este lunes, cerca de las 19, una denuncia al Órgano Administrativo Local (OAL) dio cuenta de que una mujer se encontraba aspirando una bolsa con pegamento junto a su hijo en brazos. El hecho ocurrió en las inmediaciones del Parque O`Higgins y, frente a lo sucedido, la madre quedó detenida y el niño fue derivado al Hospital Notti donde aún permanece internado mientras se resuelve su situación. Está en perfecto estado de salud.

En busca del mejor futuro

Este martes personal del OAL se reunió con familiares de la criatura para determinar cuál de todos está capacitado para su cuidado.

Según refirió a El Sol, Daniela Torres, titular del Órgano Administrativo Local, en un primer momento se contactó al tío de la criatura que fue quien lo acompañó durante sus primeras horas de internación. Luego aparecieron su padre biológico y su abuela.

“La reunión con todos los familiares del nene de siete meses sirve para evaluar cuál de ellos está mejor capacitados para garantizar sus derechos”, dijo Torres.

Respecto a la evaluación, la funcionaria refirió que está a cargo de un equipo interdisciplinario (conformado por psicólogos, trabajadores sociales, entre otros especialistas) que analizaron cuál de todos los familiares directos del bebé está apto para hacerse cargo de él.

“El consumo de la madre no es nuevo, más bien es de larga data, y necesita urgente un tratamiento de rehabilitación. Por ende, el bebé no podrá regresar con la mujer hasta no logre su recuperación. La misma puede extenderse por un periodo no menor de seis meses”, contó Torres.

La especialista comentó también que la finalidad, frente a estos casos, no es separar a los menores de su red familiar, por ello, se evalúa al núcleo para ver cuál de todos es el más responsable para su cuidado.

Respecto al estado de salud del bebé, el director del Hospital Humberto Notti, Raúl Rufeil, aseguró que el niño está en perfecto estado de salud. “No ingresó con ningún tipo de intoxicación, no presentaba signos de haber consumido ninguna sustancia y se encuentra muy bien, ya con el alta médica, aunque aún continúa internado en el nosocomio a la espera de la resolución de su caso”, comentó Rufeil.

Por su parte, la situación procesal de la madre no se dio a conocer. Pese a las reiteradas consultas por parte de este medio, desde el Ministerio Público Fiscal no brindaron información alguna.

Una realidad que no se detiene

Las cifras sobre adicciones no dejan de crecer en la provincia, afecta a hombres y mujeres por igual. De hecho, en el 2017 fueron 700 los casos de niños que nacieron de madres adictas. Las cifras de este año aún no se dieron a conocer pero, según los especialistas, la tendencia va en alza.

Los casos se han detectado en los hospitales Lagomaggiore y Paroissien, aunque también en otras maternidades públicas de la provincia.

Frente a ese panorama, Gladys Ferreira, jefa de Neonatología del Lagomaggiore refirió que la tendencia está en alza y es preocupante. “La problemática no es sólo consumo de drogas sino que hoy prima el policonsumo, es decir, la mujeres llegan al servicio con problemas de drogas y alcohol”, comentó.

Las edades de las mujeres que son sometidas a dosajes para detectar si son o no adictas rondan los 26 y 27 años. De acuerdo a datos manifestados por la especialista, no todas son analfabetas o de bajos recursos. “Hay mujeres culturizadas que también son víctimas de las drogas”, comentó.

Por su parte, Leticia Ojeda, Jefa del Servicio de Guardia Obstétrica del Lagomaggiore aseguró que en el dosaje que se les realiza a las madres las drogas que más prevalecen son la cocaína y la marihuana.

“Decir que ese niño que fue internado al Notti goza de perfecto estado de salud es muy relativo porque el daño que esa madre le generó al niño con el consumo durante el embarazo aún no se puede medir. Tiene que ver con su desarrollo neurológico y las secuelas recién se verán a corto y largo plazo”, expresó Ojeda.

Ambas especialistas aseguraron que todos los hijos de madres que consumen se verán, tarde o temprano afectados.

 “Hemos mejorado las tasas de detección y eso nos permite salvar a los chicos de secuelas graves”, dijo la obstetra.

Por su parte, Ferreira recalcó que más allá de la realidad que sigue en alza, es meritorio destacar que estos bebés tienen muchas chances de salvarse. “Hay que trabajar en la prevención, en el tratamiento y en el acompañamiento de las madres”, concluyó.