Este miércoles se celebró el primer año de las salas de Trabajo de Parto, Parto y Recuperación (TPR). En Mendoza, la sala de parto acuático se encuentra en el Hospital Ramón Carrillo y, a lo largo del año, se han efectuado más de 200 partos. Esto es el 30 % de los nacimientos en el Carrillo, y de esos, 58 casos se efectuaron en el agua, totalizando el 9 % de los nacimientos atendidos.
“Esto va de la mano del concepto de Maternidades centradas en la familia, propuesto por el Ministerio de Salud de Nación. En este marco, seguimos siendo el primer y único hospital en la provincia que cuenta con estas salas de recuperación y el único en el país con salas de TPR y la posibilidad del parto acuático con bañera de hidroterapia y manejo del dolor”, refirió Diego Irigo, director del Hospital Carrillo.
Por su parte, Oscar Sagás, Subsecretario de Salud, expresó que esta iniciativa, tendencia en el mundo entero, es un ejemplo a imitar.

“Estamos preparando otras salas de TPR en las distintas maternidades de la provincia, el próximo año inauguraremos la nueva maternidad en el Lagomaggiore que incluirá 8 salas y varias más que estarán disponibles en el Sur, Este y Valle de uco”, dijo el funcionario.
Una experiencia sinigual
Este tipo de alumbramiento tiene el objetivo de promover el parto respetado o humanizado, regido por la Ley Nacional 25929, y lo pueden efectuar las futuras madres que hayan realizado todos los controles prenatales. Los profesionales verifican si la mujer tiene un embarazo de bajo riesgo y está en condiciones de dar a luz en el agua.
Una de las 58 mujeres que dio a luz a través de este método es Romina, una joven de 20 años que fue madre de Valentín que hoy tiene 6 meses.

“La experiencia fue algo inexplicable, la conexión inmediata con mi hijo es algo que jamás olvidaré y lo que se siente en la pileta es una sensación mágica. Ingresé a las 9 y 9.55 ya lo tenía a Valen en mis brazos”, contó la jovencita.

Respecto a la decisión de ser madre a través de este método, Romina contó que en realidad fue su obstetra la que se lo recomendó luego de que ella le pidiera ayuda tras sentir intensos dolores.
“Me pidió que me tranquilizara y que colaborara en todo lo que ella me pedía. Así fue como me llevó a la bañera y no dudé en ingresar. La experiencia fue muy relajante. Estuve acompañada por mi pareja y me sentí plena”.
Tras la experiencia Romina aseguró que invita a todas las mujeres a experimentar el parto acuático y, en caso de ser madre nuevamente, no dudará en apelar a ese método.
Menos doloroso y más económico que el parto normal
Estas salas están destinadas para las mamás que cumplen con los criterios de ingreso y pueden tener el trabajo de parto, parto y recuperación en el mismo espacio.
Ofrece múltiples ventajas, ya que la mamá elige la forma que quiere tener el parto, sentada, acostada o con una pelota. Esto hace más placentero todo el trabajo previo.

Respecto a las ventajas que ofrece este tipo de parto, Irigo puntualizó que disminuye las intervenciones quirúrgicas a las mamás: “No se hacen episiotomías, se dan altas precoces: se retiran a las 24 o 48 horas de haber tenido a su bebé”.

Además, el médico recalcó: “La metodología facilita que el parto sea lo más natural posible, lo cual acorta los tiempos de trabajo de parto y se ahorra en medicación ya que a la mamá no se le aplica ningún tipo de analgésico ni anestésico. Es todo natural. El calor del agua hace que se relajen los músculos pélvicos, lo que disminuye las contracciones y su dolor”.
