Por ahí me dicen, algunos desconformes con mi tarea, “es obvio que vos sos antikirchnerista”, y yo les digo que no es así, yo soy humorista. El humorista tiene que observar la realidad y valorar el pensamiento de su comunidad. Los Kirchner, en mayor grado, y Kelso Kake en nuestro ámbito son los más notables, los que mandan, los que nos dirigen, los que tienen en sus decisiones nuestros destinos.
Es lógico que nos ocupemos de ellos y de sus metidas de pata. Pero sin ánimo conspirativo. Sabe mi almohada y los que me conocen que quiero con firmeza que Cristina y Kelso terminen sus mandatos y que si pueden hacer las cosas bien hasta entonces, mejor. Si no, vendrán otros a quienes también les dedicaremos nuestro humor, sean del partido que sean. No hay un partido de los humoristas, aunque no hubiera estado mal que un tipo como Fontanarrosa hubiese tenido su oportunidad.
Bien, los que están en el Aconcagua del poder siempre van a dar motivos para la sonrisa o para la crítica sonriente. Fíjense lo que termina de saberse del Néstor. El 15 de setiembre del 2008, Lehman Brothers, una de las empresas financieras más poderosas del mundo decretó su quiebra y el mundo entró en crisis. Veinte días después, Néstor Kirchner compró divisas por dos millones de dólares, según él dice, para encarar negocios inmobiliarios. Es noticia actual de todos los ámbitos periodísticos. A ver, ¿hizo algo ilegal Néstor? No, de ninguna manera.
¿Especuló el Néstor? Bueno, puede ser, pero, en todo caso, estaba cuidando sus capitales. Lo que jode, lo que molesta, es la ostentación de riqueza, cuando su mujer conduce un país que tiene varios millones en la pobreza y varios cientos de miles en la indigencia. Hay una palabra que encuadra el hecho: pulcritud.
Quien está siendo mirado por todos, quien se sienta a trabajar en el domicilio de la esperanza, debe dar el ejemplo en todo sentido, debe ser pulcro en todo, pero absolutamente en todo. No puede, de ningún modo, exigir sacrificios quien no se sacrifica, no puede pedir paciencia quien no la tiene, no puede reclamar generosidad quien no la siembra todos los días. Por mí que los kirchner hagan lo que quieran con sus dos millones, pero no se olviden de que bajo su mandato están los que no tienen un peso para pagarse el día.
