La Justicia Penal de Menores iba a definir en los próximos días el futuro del adolescente de 16 años acusado de matar el sábado a un familiar, Nicolás Icazati (21), y lesionar a otro pariente en Guaymallén. El menor fue detenido cerca de la escena del crimen y sus propios parientes lo señalaron como autor, por lo que las pruebas en su contra son contundentes.
Pese a la minoría de edad, el sospechoso es imputable por lo que se están realizando las averiguaciones correspondientes para determinar si quedará alojado en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (DRPJ) –ex COSE– o se adoptarán otras medidas en su contra.
Fuentes consultadas indicaron que, a priori, debido a la gravedad del hecho del que se le acusa, lo más probable es que sea trasladado a la DRPJ.
Aunque, previo a eso, deben realizarse una serie de estudios para analizar si esa decisión es la correspondiente para el presunto matador: encuesta ambiental, peritaje psiquiátrico y conocer si tiene antecedentes, entre otras medidas.
Una vez que esos informes estén listos, será un juez de esa jurisdicción quien tomará la decisión final. Lo cierto es que el sospechoso continúa alojado en la Comisaría del Menor.

Con respecto al móvil del ataque letal, la investigación sostiene que fue producto de un drama familiar que se inició con el robo de un televisor. Al parecer, tanto las víctimas como el presunto victimario tienen diferentes grados de parentesco y residen en viviendas contiguas.
La información indica que la madrugada del sábado, pasadas las 4, una TV fue sustraída de la casa del adolescente, ubicada en el carril Godoy Cruz de Villa Nueva. Cuando este se dio cuenta del robo, se alteró a tal punto que llamó la atención de los vecinos, que son sus propios familiares.
Así fue como Icazati y Daniel Ardaya (41), quienes se encontraban durmiendo, se despertaron para intentar controlar al menor, aunque, la situación sólo empeoró, y se inició una fuerte discusión entre los mismos.
Fue entonces cuando el adolescente, que según la información policial se encontraba en aparente estado de ebriedad, sacó un arma blanca y agredió a sus parientes.
Ardaya resultó con una herida punzocortante en el tórax y quedó internado en estado delicado en el Hospital Central.
A ese mismo nosocomio fue trasladado Icazati, quien presentaba una lesión de similares características en la región torácica anterior, lo que le provocó hemotórax profundo, es decir, presencia de sangre en la cavidad pleural, una membrana que recubre los pulmones.
Pese a los esfuerzos médicos, el joven falleció en el camino al centro asistencial y en la Guardia sólo pudieron constatar el deceso.
En paralelo, efectivos policiales que llegaron a la escena lograron aprehender al señalado homicida a pocos metros del lugar del hecho y lo trasladaron a una sede judicial.
La novedad le fue comunicada, en principio, al fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, aunque, tras la pronta aprehensión del menor y las fuertes pruebas que existían en su contra en la causa, intervino rápidamente su par de Menores Gustavo Farmache.
