En apenas dos meses pasó de un momento infinito de felicidad a otro de incertidumbre y de desorganización. La Selección Argentina de fútbol tocó el cielo con las manos cuando le ganó a Alemania Federal, en Munich, y pareció tocar fondo en el momento que entró a la cancha de Racing Club, sin director técnico, conducido por el preparador físico.

Y en ese combo de situaciones entre históricas y anecdóticas fue protagonista el DT Enrique Omar Sívori, y estuvo incluido el delantero mendocino Roque Avallay. Se pasó de la alegría de un triunfo histórico frente a un rival que sería campeón Mundial un año después a la desorganización interna en un encuentro amistoso.

La misión de Sívori comenzó en setiembre de 1972, al frente del seleccionado argentino, en remplazo de Juan José Pizzuti. Su objetivo eran las Eliminatorias para clasificar al Mundial de Alemania 1974.

Eran tiempos de armar el combinado nacional con jugadores de equipos argentinos, la legión extranjera no era mucha y en pocos casos se requería de sus servicios para la blanquiceleste. Sívori solicitó una agenda de partidos amistosos para que el equipo tuviese rodaje internacional. Se jugaba contra selecciones y también frente a clubes.

Roque Avallay surgido en Deportivo Maipú fue adquirido por Independiente de Avellaneda en 1965 y fue campeón de la Libertadores, después de un año pasó a Newell’s Old Boys en 1966 y estuvo hasta 1970 cuando firmó para Huracán de Parque Patricios. Alcanzó su esplendor con la llegada del DT César Menotti, en 1972, para consagrarse campeón del torneo Metropolitano en 1973. Es considerado el mejor equipo de la institución y también uno de los más destacados en la historia del fútbol argentino. Por varios años estuvo considerado entre los mejores atacantes centrales de Argentina.

La gira internacional

A principios de 1973 se pactaron tres amistosos internacionales como visitante y el seleccionado nacional fue a México en donde perdió frente a los locales 2 a 0, el 6 de febrero de 1973. Luego el miércoles 14 dio la gran sorpresa en el estadio Olímpico de Munich. Alemania estaba dividida tras la Segunda Guerra Mundial en Alemania Federal (Occidental) y Alemania Democrática (Oriental) y en 1990 volvió a ser un único país.

Helmut Schoen, el DT alemán, armó su equipo con: Maier; Hottges,Vogts, Beckenbauer, Schwarzenbeck (Cullmann); Breitner, Overath, Wimmer, Geye; Heynckes; Kremers (Held).

Y Sivori puso en la cancha a: Carnevali (Chacarita); Wolff (Racing), Bargas (Nantes), Heredia (San Lorenzo), Rosl (San Lorenzo); Brindisi (Huracán), Telch (San Lorenzo) y Alonso (River Plate) (ST 33’ Babington, Huracán); Chazarreta (San Lorenzo), Avallay (Huracán) y Ghiso (River Plate).

A los 5 minutos Brindisi llegó por la derecha y su centro al medio fue tomado en el aire por Jorge Ghiso que anotó el 1 a 0. El equipo argentino apostaba al contragolpe y la velocidad de Avallay complicaba a los defensores alemanes, como cuando una pared entre Brindisi y el mendocino terminó con una falta cerca del área. La zurda de Norberto Alonso hizo magia a los 14 minutos con un tiro libre y fue el 2 a 0 para sorpresa de Munich.

Y en el segundo tiempo a los 22’ Avallay recibió una pelota afuera del área, tocó y giró con la marca en la espalda de Hottges, pero el alemán lo agarró. Fue penal para que Brindisi hiciera el 3 a 0.

La cara del gran Franz Beckenbauer (subcampéon Mundial en 1966 y campeón mundial 1974 y luego como DT fue segundo en el ‘86 y campeón en 1990) era de una confusión total. Heynckes (ST 32’) hizo el descuento y en el minuto final Cullmann hizo el segundo para Alemania Federal. La obra estaba consumada y Argentina había superado nada menos que a uno de los equipos más poderosos del planeta.

El plantel viajó a Israel y en la ciudad de Tel Aviv jugó en el estadio Bloomfield, frente al seleccionado israelí. Fue empate 1 a 1 con gol de Heredia.

Así terminó la gira de tres encuentros, en lugares tan distantes como México DF, Munich y Tel Aviv. En los tres el maipucino Avallay fue titular. De vuelta a Argentina el DT Sivori continuó con sus pedidos a la AFA para que se concertaran partidos amistosos.

El hecho insólito

Entre idas y vueltas consiguieron para el domingo 15 de abril un amistoso frente a Palmeiras de Brasil, en la cancha de Racing. A pesar de los pedidos de Sívori, el dirigente Plinio Garibaldi, dirigente negociador de la AFA, que era conducida por Horacio Bruzzone, todavía no pagaba los premios convenidos de la gira de febrero.

Según Sívori: “Se pagarían entre 500 y 700 mil pesos a cada jugador”, y según Bruzzone “al plantel no hay que pagarle un peso más de los 400 mil por el partido contra Alemania y 200 por el partido frente a Israel”. ¿Quién tenía la verdad?

La tarde del sábado 14 de abril, el plantel argentino estaba concentrado en el hotel del aeropuerto de Ezeiza (todavía no existía el complejo deportivo de la AFA) y en una horas viajaría el equipo juvenil al torneo de Cannes, en Francia. Fue cuando Sívori se acercó a Garibaldi (presidía la delegación)  para dialogar sobre los premios adeudados al plantel y no tuvo una respuesta favorable.

Sívori también  estaba molesto porque no le habían firmado el contrato a su ayudante Miguel Angel Ignomiriello y tampoco al preparador físico, el profesor Jorge Kistenmacher, además del mal manejo que se hizo para integrar el cuerpo técnico que viajaba a Cannes.  De vuelta en el hotel reunió a los 20 jugadores concentrados y les comunicó que renunciaba, a las 22 del sábado, previo al partido contra Palmeiras.

Decía Sívori: “Los jugadores me trataron de convencer que no me fuera. Lo lamento por los muchachos, ellos querían dejar el hotel conmigo pero, por suerte pude engañarlos y se acostaron pensando que me quedaría. Pero yo estoy harto de que algunos dirigentes trabajen mal y yo tenga que pagar los platos rotos. Tampoco pretendo que se haga lo que a mí se me ocurra, pero quiero que se respete la palabra”.

Hablaron 20 minutos y le dejó las instrucciones al profe Kistenmacher, que se quedó a cargo del equipo. El profe tenía gran experiencia en el manejo de grupos y fue uno de los fundamentos de Estudiantes de La Plata de Zubeldía, en la conquista de los títulos de la Copa Libertadores.

En la noche, casi a las 23, el Cabezón Enrique Omar Sívori se retiró del hotel junto con Ignomiriello.

El domingo 15 de abril se producía el hecho insólito en un partido de la Selección Argentina que jugaba sin director técnico designado. Fue el único encuentro en donde Jorge Kistenmacher se convirtió en el DT de la Selección Argentina de fútbol y formó con: Carnevali; Wolff, Buzzo (Chacharita), Pena (Argentinos Juniors), Rosl;  Brindisi, Telch, Chazarreta (60′ Reinaldo Merlo-River-), Houseman (Huracán), Avallay (45′ Alonso) y Rocha (Newell’s). Suplentes: Fillol (Racing), Killer (Rosario Central) y Bóveda (Rosario Central).

Para Palmeiras jugaron: Leao; Eurico, Luis Pereira, Alfredo, Zeca; Leivinha, Zé Carlos, Ademir, Edú, César (ST 25′ Ronaldo) y Nei (ST 34’ Pío). Suplentes: Raúl, Joao Carlos y Polanco. DT: Oswaldo Brandao.

Igualaron 1 a 1 con goles de César 44′ (PT) y Brindisi  20’ (ST). En ese partido se produjo el debut en el seleccionado mayor de René Houseman. El suceso marcó un momento de desorganización, como tantos en la AFA, pero nunca se llegó a tanto, como la renuncia informal y abandono de trabajo de un entrenador en plena concentración y en la noche previa a un encuentro. ¡De no creer!.