Los efectivos de Investigaciones y la fiscal de Homicidios Andrea Lazo iniciaron los trabajos para intentar esclarecer el crimen del ex futbolista Diego Leonardo Mosca (42), acribillado a balazos en la noche del domingo en una parada de colectivos de la esquina de Rioja y Brasil.

Hubo testigos y también identificaron cámaras de seguridad para un correspondiente análisis, pero las pruebas, hasta la mañana de este martes, no eran contundentes para identificar al homicida.

Debido a esto, comenzaron a trabajar en dos hipótesis: un problema entre conocidos que terminó trágicamente o un intento de asalto fatal.

Si bien Mosca tenía sus pertenencias cuando fue trasladado hasta el Hospital Central, no descartan que se haya ofrecido resistencia cuando, al menos, un delincuente lo abordó con fines de robo.

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El ataque se produjo cinco minutos antes de las 22 sobre calle Rioja, a metros de Brasil.

Fue un vecino de la zona el que llamó al 911 para alertar sobre los disparos y una persona herida en el medio de la calle.

No había mucho movimiento en el sector pero policías llegaron hasta la escena y se encontraron con el hombre tirado.

Confirmaron que la víctima se encontraba con vida y el interno 136 del Servicio de Emergencias Coordinado la trasladó de urgencia hasta el Hospital Central.

Cuando revisaron a Mosca, confirmaron que tenía entre sus ropas el teléfono celular y la billetera. Estos elementos quedaron a disposición de los detectives.

Primero entendieron que era un problema entre conocidos, lejos de un hecho de inseguridad, porque el agresor no le sustrajo las pertenencias

Sin embargo, con el paso de las horas, no descartaron la hipótesis.

Los testigos contaron que vieron un vehículo en la escena y que hubo un cruce de palabras entre el matador y Mosca.

Lo que desconocen es qué tipo de discusión hubo. “Pudo ser que se trató de la resistencia de la víctima a perder sus pertenencias”, aportó un detective consultado por El Sol.

Como no estaba claro el móvil, y mientras se buscaban más cámaras de seguridad porque las ya ubicadas no registraron cómo ni quién disparó una pistola 9mm (de este calibre fueron las vainas que se levantaron en la escena), es que los pesquisas se pusieron en contacto con los padres de Mosca.

Domiciliados en calle Uspallata de Luján, los progenitores contaron que su hijo iba dos o tres veces por semana a Capital. Al parecer, la víctima tenía amigos en el centro y también “sabía ir a jugar al casino”.

Por todos estos indicios, se esperaba que las próximas horas los investigadores accedieran al teléfono celular de Mosca para conocer con qué personas se comunicó antes de que lo atacaran a balazos.

Últimas horas

La reconstrucción sostiene que el ataque se produjo antes de las 22 en la citada intersección de Ciudad.

Tras el ataque, los testigos describieron que un hombre que vestía jardinera negra, tenía el torso desnudo, pelo negro y contextura robusta fue el agresor.

Mosca fue llevado de urgencia al hospital de calle Alem y a las 2 se confirmó el deceso.