Pese a que cada vez son más avanzadas las tecnologías, hay quienes eligen enviar sus mensajes través de palomas mensajeras. En Mendoza, la Colombofilia, el arte de criar estas aves, se realiza con fines deportivos y es desarrollado por unos 35 aficionados.

La asociación que los nuclea en la provincia, desde hace 72 años, se llama Alas Benjamín Matienzo. Su nombre se debe al pionero de la aviación que se propuso cruzar por primera vez la Cordillera de Los Andes desde Mendoza. 

Además de participar en exposiciones y realizar sueltas multitudinarias, sus miembros realizan competencias y disputan carreras a nivel nacional. El ave puede recorrer la distancia de 800 kilómetros en un tiempo de 12 horas sin detenerse a descansar. Lógicamente todo depende de las condiciones climáticas y otros factores que pueden intervenir en el camino a recorrer.

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Cristian Masutti recuerda que siempre le interesaron las aves, pero fue hasta 1992, apenas con 10 años, cuando con sus amigos Claudio Pubill, Carlos Pavón y Martín Cucciarelli, comenzaron a participar de las carreras que organizaba la Asociación Colombófila Mensajeras de Maipú.

“Las palomas son animales dóciles, muy activos e inteligentes. Como se deben realizar entrenamientos diarios, se genera entre las palomas y el dueño una rutina que hace que compartan mucho tiempo”, comentó.

Cómo iniciarse

Para comenzar hace falta una paloma. Existen distintas formas de adquirir ejemplares: a través de subastas en sitios especializados o compra directa a colombófilos reconocidos. En la página de la Asociación Argentina los rematen parten de los 2.000 a 15.000 pesos para obtener un macho premiado.

Aunque desde Alas Benjamín Matienzo destacaron que “siempre se incentiva a los que recién se inician, obsequiando palomas para que puedan comenzar con la actividad. Los interesados pueden contactarse con nosotros directamente a través de nuestra asociación o bien de la Federación Colombófila Argentina“.

GPS natural

La paloma posee el instinto natural de regresar al lugar donde creció, posee desarrollado el sentido de la orientación, éstas características combinadas le permiten que al momento de ser liberada en un lugar alejado de su palomar, pueda regresar al mismo en tiempos relativamente cortos.

Pero, como cualquier animal, no todas las palomas presentan condiciones para participar de las competencias, existen limitaciones físicas y de orientación, que son fundamentales para poder regresar a casa en tiempos que les permitan ser competitivas. Por eso, los que practican la actividad, constantemente están en la búsqueda y selección de los mejores ejemplares con la finalidad de mejorar sus planteles. 

“La paloma de carrera actual, es el producto de la selección exhaustiva y constante realizada por los aficionados en todo el mundo”, indicó Masutti.

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Legislación y controles sanitarios

La actividad colombófila cumple todos los requerimientos para la tenencia y transporte de aves, requeridas por los organismos nacionales encargados de regular la actividad, en lo sanitario SENASA brinda los lineamientos y condiciones a cumplir. La actividad está avalada tanto por la legislación nacional LEY 12.913, como por la provincial LEY 7.792.

Desde el punto de vista deportivo e institucional la Federación Colombófila Argentina es el ente que nuclea a las asociaciones y da los lineamientos para la realización de los concursos, campeonatos, circuitos y concursos especiales.

Las instalaciones son muy importantes y contribuyen para la obtención de resultados deportivos, debe ser ventilado amplio y debe permitir mantener óptimas condiciones de salud e higiene. Las dimensiones del mismo son función del número de palomas a albergar. 

Si bien es variable la cantidad de palomas que maneja cada aficionado, un palomar estándar alberga entre 80 y 100 ejemplares.