La editorial de la UNCuyo aportó la palabra “escrache” al Jergario Latinoamericano Ilustrado, una publicación que incluye 106 palabras de 13 países, con definiciones de 100 escritores e ilustraciones de 74 artistas plásticos.
El libro está compuesto por palabras típicas o de jergas de cada país, definidas por un escritor e ilustradas por un artista plástico. La EDIUNC propuso el término “escrache”, definido por Juan López, escritor, editor y director de la colección Literatura del sello universitario, e ilustrada por el artista plástico Gabriel Fernández.
Son numerosas las palabras o expresiones que aportaron las editoriales universitarias argentinas, entre ellas bondi, boludo, gurí, pispear, queco, besuquera, piquito, pibe chorro, cachuzo y descachile.
La Editorial Universitaria de Guadalajara, México, y la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe, son las responsables de la publicación que busca a través de sus páginas asomarse a la idiosincrasia idiomática de cada país participante.
Dice la definición: “Hacer un escrache es hacer públicos los males de alguien. Te escracho cuando cuento en una reunión un secreto que tenías muy bien guardado. Es decir, te mando al frente. Escrachamos, en Argentina, a los genocidas libres e impunes, a los cómplices, a los responsables que se esconden y no dan la cara. Se escracha con pintura en las paredes, con fotos en las redes sociales. Se escracha, sobre todo, con palabras”.
La obra es prologada por Concepción Company Company, de la Academia Mexicana de la Lengua y de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien señaló: “Los hablantes-autores-ilustradores de este libro, profesionales de muy diversas latitudes, convocados para realizar un ejercicio lúdico, aceptaron el juego lingüístico y jugaron con su lengua y recuerdos (…). El libro es, en suma, una sinestesia, curiosa e inesperada al pasar de las páginas, de oído, habla, memoria y vista”.
En tanto que la coordinación estuvo a cargo de Sayri Karp, presidenta de la EULAC, la que agradeció a los participantes de la obra, bajo el título “¡Gracias a todos! ¡Lo logramos: habemus librum!”, y dijo: “Este Jergario Latinoamericano superó las expectativas: logramos reunir 106 palabras definidas por 100 escritores con imágenes de 74 ilustradores. Participamos 80 instituciones de educación superior de 13 países”.
Otras definiciones
De Panamá. ¿Qué sopa?: Es muy común para el panameño de a pie, como decimos, que al encontrarse con alguien conocido, lo primero que le diga es “¿Qué sopa…?”. En realidad, esta expresión es la forma inversa de preguntar “¿Qué pasó?”, el equivalente a “¿Cómo estás?”. Definición de Eduviges Vergara. Ilustración de María Magaña.
De Colombia. Salsita: Persona propensa -con o sin licor en la sangre- a propiciar riñas por cualquier razón. Quizá puedan materializar la querella o no. Parecería que disfrutan del preludio y de llamar la atención con actos de extrema pantomima y sobreactuación. Por ejemplo: “¡Qué man tan salsita! ¿Será que no lo quieren en la casa?”, o “¡Ahí tiene, lo cascaron por salsita!”. Definición e ilustración: José Rodrigo Orozco.
De México. Escuincle: Esta palabra se deriva del vocablo náhuatl xoloitzcuintle, nombre del perro mexicano. En México se usa para referirse de manera despectiva o con molestia hacia un niño cuando se está portando mal: “¡Escuincle latoso, deja de tocar todo!”. Los escuincles son los inconfundibles niños que brincan, entran, salen, tocan, gritan, rompen sin parar. Son aquellos que les sacan “canas verdes” a las mamás y a las tías, y a los abuelos… En todas las familias de seguro hay un escuincle, ¿ustedes conocen uno? Definición: Lorena Sánchez. Ilustración: Ismael Tavera.
De Argentina. Bondi: Un bondi es una caja rectangular con ruedas, motor, puertas y ventanas que adentro contiene mucha gente, a veces poca gente y a veces, demasiada gente. Es un vehículo que está hecho para llevar y traer personas. La palabra bondi también significa que algo es un bardo, o una situación complicada que te toca vivir. Salvo eso, viajar en bondi es lindo. Si te subís un día tranquilo, te agarrás un asiento, te podés sentar y ahí sí que te sentís un ciudadano del mundo. Mirás por la ventanilla las calles, la gente, las casas, los carteles -los leés a todos- y ves cómo pasa la vida. Definición: Lizzet Vejling. Ilustración: Andrés Casciani.
De Chile. Altiro: Resulta que en los tiempos del ñauca, a los trabajadores en el campo les avisaban que era la hora de almuerzo con un escopetazo al aire. No había tiempo que perder -las condiciones de la pega ya se las podrán imaginar-, y partían de inmediato, enseguida, al tiro a por la comida. Con el tiempo, sin embargo, el sentido del término ha ido perdiendo su premura y no es raro que uno se quede esperando por siempre a aquel que le ha prometido y rejurado que altirito nomás vuelve. Definición: Daniel Noemí. Ilustración: Maritza Piña.
De El Salvador. Hacer la cacha: Es lo que hace todos los días el salvadoreño típico, sobre todo las mujeres, rebuscándose e ingeniándose con toda clase de tretas para ganarse la vida. La cacha es el esfuerzo, el recurso arriesgado, la salida oportuna, el intento valeroso e inteligente ante cualquier problema. Definición: Matías Romero. Ilustración: Sonia Lazo.
