Definir a Conducta Calle no es sencillo. Lo más evidente es que se trata de un grupo musical, compuesto por 15 internos del Penal San Felipe. Sin embargo es mucho más, es la expresión de libertad de sus miembros, un ser vivo que va mutando a medida que se suman integrantes; mientras otros, paulatinamente lo van dejando para tomar otro rumbo, el de volver a sus vidas fuera de las paredes del complejo penitenciario.

La agrupación, que nació hace un año y medio, ya realizó colaboraciones con varios artistas nacionales de la talla de Víctor Heredia, pero además tiene la vista puesta poder concretar su primer disco en el 2019.

Conducta Calle se convirtió en la posibilidad, para algunos, de encontrar otro camino a través de la música. Para otros, de cambiar la rutina en el pabellón, cuando para alguna fecha o festejo especial, estos músicos los visitan, comparten su arte y los ponen a bailar.

“Este es el fruto final de un modelo de bienestar en contexto de encierro que se implementó en Mendoza. San Felipe es la primer cárcel en el país en llevarlo a cabo, donde se trabajan las habilidades emocionales y ahí se van buscando talentos”, explicó Gaspar Contreras responsable del área de Cultura del penal.

El proyecto además fue declarado de interés legislativo por la cámara de Diputados de la provincia.

La banda nació en junio de 2017 con Diego, uno de los internos de San Felipe. Él solicitó a las autoridades del penal ingresar un teclado “para poder hacer terapia, enseñarle a alguien a aprender a tocar”. Fue allí cuando entró en escena Contreras, calificado por los músicos como “nuestro ángel de la guarda”, quien lo animó a formar la banda.

“Empezamos a preguntar a quién le gustaba, quién quería aprender y sumarse. Así se fueron acercando. La mayoría aprendió acá adentro… y rápido”, relató Diego.

Si bien el fundador se considera un aficionado al rock, la cumbia fue lo que naturalmente surgió. “Primero tuve un tecladito y un bongó. Después armé unos timbales con un tarro y un güiro con un rallador que teníamos para rallar queso, todo oxidado tocándolo con un alambre. Con eso, lo más parecido que podíamos hacer sonar a algo era una cumbia. Las cosas se fueron dando y después llegó el Palta, nuestro cantante. Esta fue la frutilla de la torta”, añade el alma máter de la banda.

‘El Palta’ es Alberto, aunque nadie lo llama por su nombre. “Estoy en la banda hace 8 meses y dos semanas. Los chicos ya tenían todo armado y dio la casualidad que trasladaron al cantante anterior, ‘El Bicha’, el mismo día que llegué a San Felipe”, cuenta la voz del grupo y agrega que canta desde los 12 (tiene 32 años) y que, entre sus experiencias, grabó con La Repandilla y tocó en Alto Combo.

La disciplina

Los Conducta Calle ensayan dos veces por semana, entre 4 y 6 horas, el tiempo que se les permita. El repertorio lo elige el cantante de acuerdo a su voz, luego con Diego “les transmitimos los arreglos a los demás”, detalla.

“Los ensayos son sagrados, es como decir: ¡Hora de ir a casa!”, agregó Pedro, quien es parte del grupo desde hace un año. Este joven de 22 años se desempeña también como alfabetizador dentro del complejo.

Además, como sólo 3 de los miembros son músicos profesionales, y los demás están aprendiendo, “nos tomamos el tiempo para explicarles y les enseñamos. Le ponen muchas ganas”, explicó Palta.

“Lo mismo que aprendemos se lo transmitimos a las demás personas. Es parte del compromiso, retransmitir lo aprendido”, agregó Pedro. De esta manera, transfieren sus conocimientos con el objetivo de que no se pierda cuando son liberados o trasladados a otro complejo penitenciario.

Cuando llega el momento de grabar, se reúnen con Lucas Aja (músico y compositor local), quien trabaja en la penitenciaría y además es el productor musical de los Conducta. “Vamos sacando de a uno, grabamos por separado y después Lucas se encarga de juntar todo y hacer los arreglos”, agregó la voz del grupo.

Los logros

Con el tiempo el grupo se fue aceitando y afianzando. La tarea no ha sido sencilla, pero los primeros frutos del esfuerzo vertido los llevan a ilusionarse. La banda ya grabó el tema “Bailando con tu sombra” con Víctor Heredia. Este fue el puntapié inicial para otras colaboraciones con artistas nacionales.

Este sábado, Martín Fabio, ‘El Mono’ de Kapanga los visitó en el penal y registró junto a ellos una versión de “El Universal”. A su vez están tejiendo colaboraciones con artistas de la talla de Piero y Alejandro Lerner. Otra de las versiones que materializarán será “Zamba para olvidar”, canción emblema de Daniel Toro, que registrarán junto a su hijo Facundo.

Entre los planes a futuro de la banda también se encuentra colaborar con cantantes folclóricos locales y grabar un tema para la Vendimia, en versión tropical. A su vez, junto a artistas mendocinas sacarán una canción de su autoría abordando la temática de la violencia de género. Esta se conocería el próximo 8 de marzo, en ocasión del Día de la Mujer.

Más allá de lo proyectado hasta el momento, la ilusión de los músicos está puesta en su primer disco, que vería la luz en el 2019. “Ansioso estoy por salir, pero con el disco, obvio. Si no lo termino no me voy de acá”, bromeó Palta.

“El disco es algo único, que se está haciendo realidad. Cuando empezamos, nunca pensé que íbamos a llegar hasta acá, nos provoca mucha felicidad. Todo este trabajo nos demuestra que hay otros caminos y que somos capaces de lograrlo”, explicó Pedro.

La música como herramienta

Este proyecto apunta a brindar herramientas de contención a las personas privadas de libertad, a generar un cambio de hábitos y a que los miembros, a su vez, repliquen la experiencia. Al respecto, Nahir Otero, coordinadora de Tratamiento del Servicio Penitenciario destacó el trabajo desarrollado hasta el momento y el compromiso de los internos “con el tema del tratamiento, con sus compañeros. Se llama Conducta Calle porque tiene que ver justamente con el comportamiento, con poder volver a incorporar valores y, más que nada, porque entienden a la música como la libertad. Esto les genera una expectativa, una visión de futuro”.

Se dice que la música calma a las bestias, hace dormir a los niños, permite el desahogo del corazón herido, relaja y un sinfín de otras tantas frases hechas. En este caso, a los Conducta Calle les permite “salir de la cárcel. Te ayuda muchísimo acá adentro, porque salís de la celda, del mundo que vivís acá. Esto solo lo sabe el que lo vive. Además te ayuda a que pare el consumo de drogas en los pibes, las autolesiones, cosas que son muy comunes, eso ha disminuido mucho con la música. Ha servido, le gusta a los pibes y por eso cada vez se meten más”, explicó Diego.

Por su parte, Daniel, el bajista de la banda aseguró que en su caso lo transformó. “Es increíble lo que hace con las personas en contexto de encierro, es muy importante. Te cambia la visión del mundo. Estás lejos de tu familia, no ayudás, la situación económica está complicada. Tener un proyecto, ensayar, saber que tenés un toque, te ayuda a proyectar”.

Diego plantó la semilla, inició el camino de lo que terminó convirtiéndose en este proyecto. Asegura que hoy, Conducta Calle es su “vida” porque aunque le cueste explicar lo que siente por la música sabe que representa una nueva oportunidad.

“Te ayuda para el alma, la cabeza, para todo acá adentro y afuera también. Es un cable a tierra que permite regalar un poco de alegría. Creo que todo pasa por las manos de Dios, es así. Más allá de que uno se mandó una macana y terminaste acá, te da otra oportunidad para que te reinsertes en la sociedad, para que no sigas con lo mismo, con la vida que tenías antes de esto”, concluyó.