La Justicia condenó este jueves a Rodrigo Emanuel Raía, un conocido estafador que se encontraba acusado de hacer compras online con cheques truchos. En un juicio abreviado, reconoció la autoría en quince hechos y se le impuso una pena de 4 años y 6 meses de prisión efectiva.
El acuerdo realizado entre el fiscal de Delitos Económicos Flavio D’Amore y la defensa, a cargo de Oscar Mellado, estuvo homologado por la jueza Marina Martín, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1.
La instrucción, que fue iniciada por la fiscal Gabriela Chaves, se inició a comienzos del año pasado cuando se comenzaron a recepcionar una serie de denuncias por estafas que tenían el mismo modus operandi.
Según describían las víctimas, el autor los contactaba a través se publicaciones que hacían en grupos de compra-venta de Facebook o en sitios especializadas y les expresaba sus intenciones de hacerse con el producto que estaban ofreciendo.
Entre las compras que realizaba el estafador hubo heladeras, un freezer, cuatriciclos, celulares, cortadoras de césped y hasta un vehículo equipado para funcionar como food truck, detallaron fuentes allegadas al caso.
El sujeto utilizaba un nombre falso y se comunicaba con las víctimas vía telefónica. Sin dar la cara, enviaba algún cómplice para buscar el producto, a quien hacía pasar como empleado, hijo, hermano o amigo.
El intermediario retiraba la compra y entregaba el cheque junto a un contrato que buscaba darle mayor seriedad al negocio, explicaron las fuentes.
Pero las maniobras tuvieron su final cuando en mayo Raía fue capturado junto a otras nueve personas en una serie de allanamientos. En esas medidas se secuestraron heladeras, relojes de lujo, celulares, otros artículos de electrónica y más de 500 mil pesos en moneda local y extrajera, según la información.
En el momento de la detención, Raía se encontraba con libertad condicional por otra condena. En la sentencia que se dio este miércoles, se le dictó la reincidencia, por lo que no podrá solicitar beneficios carcelarios.
Viejo conocido
El apellido Raía es conocido en el mundo delictivo. Hace más de una década, allá por 2006, el padre del condenado, José Rubén tomó relevancia cuando fue detenido por hacerse pasar por ingeniero civil.
Las maniobras del hombre consistían en poner avisos en clasificados de los diarios locales, en los que ofrecía los servicios de una supuesta empresa constructora. El timador recibía el dinero y jamás iniciaba los proyectos, o en ocasiones la construcción se empezaba pero terminaba abandonada.
En ese entonces, alrededor de 20 personas fueron víctimas del ardid. En 2001 había sido condenado por otro tipo de estafas, pero tras quedar en libertad reincidió.
Seis años después, en abril de 2012, un hermano de Rodrigo fue asesinado en San José, Guaymallén. Se trataba de Gonzalo, quien tenía 32 años. Era amigo y cuñado del Daniel el Rengo Aguilera, aunque meses antes de su muerte hubo un corte en sus relaciones.
Gonzalo había sido señalado con informante de la Policía y tenía antecedentes por estafa, al igual que sus familiares.
Por su parte, ese mismo años José Rubén y Rodrigo Raía fueron detenidos, en mayo, por nuevos ardídes. Nuevamente, el modus operandi era hacerse pasar por dueños de una empresa de construcción y estafar a personas que soñaban con tener su propia casa.
