¿No sería maravilloso volver a un punto específico en el pasado para cambiar una mala decisión o revivir una experiencia? Como aquellos días felices de la infancia, la noche en que se ganó un premio, o para ver cómo resultarán las cosas en el futuro lejano.

El misterio del viaje en el tiempo está lleno de emoción y asombro.

Se puede pensar que no tiene nada que ver con la ciencia y las matemáticas, cuando en realidad está plenamente relacionado.

En la actualidad hay una gran cantidad de noticias relacionadas al descubrimiento de las ondas gravitacionales.

Se sugiere que este experimento y la investigación futura podría desbloquear los secretos del Universo.

Una de las razones por las que los físicos creen que esto es cierto está vinculada a otros descubrimientos científicos monumentales en el pasado, y el hecho de que es posible que se haya a un momento de unificación y dado otro paso más hacia una teoría del todo.

Se sabe gracias a Isaac Newton que la masa está ligada a la gravedad.

Su momento de unificación se conjeturó inicialmente mientras estaba sentado tomando el té por la tarde bajo un manzano en Woolsthorpe, cuando de repente le cayó una manzana en la cabeza.

Este incidente puso a Newton a pensar que la misma fuerza podría ser responsable tanto de la manzana dirigiéndose al suelo y la luna cayendo hacia la Tierra en su órbita.

Luego pasó a demostrar que era cierto para todos los medios y que todos los cuerpos se atraen entre sí debido a la gravedad.

En los periódicos sensacionalistas de la época, se anunció: “Estamos a pocos cuerpos de ser forzados a la atracción del uno al otro por las interacciones gravitatorias de Newton” y “El amor es una ley gravitacional”.

Isaac Newton (izquierda), Albert Einstein (derecha)

A principios del siglo 20, Einstein fue más allá con su Teoría General de la Relatividad y demostró que la masa y la gravedad están relacionadas con el tiempo; otro momento histórico de la unificación.

Einstein nació en 1879, y para 1905 había publicado un documento que podría cambiar la manera en que se ve el mundo.

En este trabajo hace un cambio fundamental en la manera en que se ve la luz.

Hasta entonces, nadie había pensado demasiado acerca de la velocidad de la luz – la cual  era considerada sólo otra constante universal que los físicos experimentales trataban de calcular cada vez con mayor precisión.

Hubo poca apreciación de cómo eran radicalmente diferentes las ondas de luz de las ondas sonoras y del agua.

Sin embargo, mediante el uso de las matemáticas que aprendió en la escuela, el teorema de Pitágoras, y con un poco de ayuda de la fórmula de dilatación del tiempo de Einstein se puede demostrar que el tiempo se ralentizará para alguien que está en movimiento.

La teoría de Einstein dice que si se quiere detener el tiempo, esencialmente para viajar en el tiempo, es necesario moverse rápido, muy rápido.

Imagínese saliendo en una misión desde la Tierra hacia el espacio en el año 2000, por ejemplo.

Está programado que usted esté afuera del planeta hasta el año 2032, viajando al 95% la velocidad de la luz (alrededor de 285.000 kilómetros por segundo).

Lo sorprendente es que, al regresar, su reloj le diría que es el año 2010, a pesar de ser el 2032 en la Tierra, y sería 22 años más joven que cualquier persona que dejó atrás al iniciar la travesía.

Esa es la dilatación del tiempo y funciona también a velocidades más lentas, aunque en un grado mucho menos profundo.

Pero hay una trampa: una velocidad de 285.000 kilómetros por segundo es muy, muy rápida.

El vehículo terrestre más rápido ni siquiera puede conseguir 1 km por segundo de velocidad e incluso una nave espacial escapando de la atmósfera terrestre está viajando a la relativamente penosa velocidad de 10 kilómetros por segundo.

Incluso si se pudiera llegar a estas enormes velocidades cercanas a las de la luz, es cuestionable si el humano podría sobrevivir a la tensión que debería soportar el cuerpo.

Así que el viaje en el tiempo hacia el futuro es posible, pero demasiado difícil, por ahora.

Pero, ¿qué pasa con el pasado?

YouTube video

Tipler, científico especializado en la materia, publicó un artículo sobre cómo construir una máquina del tiempo a la que llamó “El cilindro de Tipler”, en 1974.

Esta máquina permitiría viajar en el tiempo.

En primer lugar, se necesita una gran cantidad de dinero para comprar un cilindro grande.

Cuando se menciona la palabra “grande”, quiere decir muy grande, tal vez de uns 100 kilómetros de diámetro.

Además, el cilindro debe tener al menos la masa del Sol, empaquetado muy densamente.

A continuación, deberá iniciar una rotación, cada vez más rápido, hasta que esté girando tan rápido que empiece a perturbar el entramado del espacio y el tiempo.

También hay que añadir una advertencia de salud, dado el peligro que representa el acercarse a una estructura tan densa como esta.

La masa de la Tierra nos tira hacia abajo, hacia su superficie, pero acercarse demasiado cerca a un objeto tan masivo sería altamente peligroso ya que podría arrastrar a una persona y aplastarla producto de los enormes valores de las fuerzas intervinientes.

Si este problema del aplastamiento fuese solucionado, a medida que el voluntario se acerque al cilindro rotatorio, y siga su giro, comenzaría a ver sucesos muy extraños.

Su trayectoria, que normalmente se mueve hacia adelante en el tiempo, cambiaría, ya que al moverse alrededor del cilindro en la dirección de rotación se desplazaría hacia atrás en el tiempo.

La máquina haría que la dirección del tiempo colapse en el pasado, por lo que cuanto más tiempo se siga la rotación de la máquina, más atrás en el tiempo se iría.

Para restablecer el movimiento a la normalidad, simplemente sería necesario alejarse del cilindro, volver a la Tierra y la persona volvería al presente, aunque este sería un presente en el pasado.

La ciencia evidentemente tiene la explicación sobre cómo hacer posible el viaje en el tiempo, el detalle es que aún no se cuenta con la tecnología suficiente para vencer algunos de los obstáculos mencionados.