Existen muchas formas de conseguir una panza chata sin poner en riesgo la salud pero no es lo mismo un vientre plano que un vientre terso e hidratado. La flacidez abdominal es a partir de cierta edad una de las preocupaciones más extendidas entre las mujeres. ¿Cómo darle pelea?…¡Seguí leyendo!

Según los expertos, la piel del abdomen es una de las que menos capacidad de retracción tiene el cuerpo porque está genéticamente preparada para distenderse cuando se gana peso y acumula grasa o en los embarazos, por ejemplo. Esta centa con una dermis mucho más fina que otras zonas como la espalda, por ejemplo. “Con la edad además la piel pierde contenido de colágeno y la flacidez se hace cada vez más evidente”, asegura el médico Emilio Moreno Gonzalez, Jefe Asociado del hospital Quirón Pozuelo.

Frente a ésto, y analizando cuál es la razón por la que en mujeres esto ocurre con más frecuencia, el profesional expresa que “en los varones la piel del abdomen es algo más gruesa debido a que tienen más folículos pilosos en esa área”. “Además, los hombres no tienen que enfrentarse al mayor reto que debe soportar la piel abdominal, el embarazo, sin duda el mayor estrés al que podemos someter una piel abdominal en cuanto a su capacidad de elongación y retracción”, agrega.

Moreno no concreta una edad específica para la aparición de la flacidez abdominal. Sencillamente comenta que “esto depende de la carga genética y de las variaciones de peso de cada persona”. En cambio sostiene que en los peores casos la flacidez abdominal puede hacerse evidente desde la adolescencia. A pesar de estas cosas, asegura que “se puede influir sobre la flacidez abdominal de varias formas”. Algunas de ellas son las siguientes:

Evitar las variaciones de peso excesivas a lo largo de la vida, en especial en la peri-adolescencia. Llevar una vida saludable, con una alimentación equilibrada y baja en grasas saturadas.

Evitar hábitos como el alcohol o el tabaco que influyen notablemente en la calidad de la piel.

Una buena hidratación de la piel es muy importante (desde dentro bebiendo bastante agua y desde fuera con cremas hidratantes).

Evitar una exposición solar masiva del área, cosa que envejece mucho la piel.

Intentar tener embarazos con aumento de peso dentro de los límites normales, siempre según el consejo del ginecólogo.

Evitar las prendas de ropa muy apretadas porque pueden contribuir a una distribución desigual de la grasa abdominal y, por tanto, de la flacidez cutánea.

Asimismo, el profesional asegura que los tratamientos tópicos (cremas y sérum) que tienen efecto sobre el contenido colágeno de la piel tienen cierto efecto. Afirma además que los fármacos ricos en hialurónico y colágeno, así como las vitaminas y antioxidantes pueden tener un papel importante. En cambio recuerda que “no existe ningún estudio serio que nos permita decir que su papel es determinante”.

De esta forma, el médico asegura que “las medidas de prevención funcionan y son útiles toda la vida, porque la flacidez es progresiva y todo lo que se encamine a reducir su progresión es bueno”.

Sin embargo, expresa que “en los casos más leves los tratamientos locales o farmacológicos pueden ser de utilidad, pero en los moderados y graves es necesario recurrir a un profesional para su evaluación y tratamiento, el cual implica desde aparatología de medicina estética hasta intervenciones quirúrgicas como la abdominoplastia”.