Las señales era fuertes y la decisión del gobierno nacional de restringir la venta de 200 dólares mensuales ya parecía tomada. Lo había anticipado este sábado el presidente Alberto Fernández, quien en declaraciones radiales aseguró: “La gente compra 200 dólares por mes y eso genera una demanda muy grande de pequeños ahorristas. Hoy por hoy es un problema esos pequeños ahorristas. No son sumas tan importantes, pero son un problema, 200 más 200 más 200…”.
Al se consultado en radio La Red sobre la posibilidad de restringir esa compra, el mandatario dijo: “Lo vamos a ver, lo estamos estudiando”. También la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, reconoció que no se podía seguir gastando los dólares en ahorros “que van a parar al colchón y salen del sistema”.
Sin embargo, luego de estas declaraciones que blanquearon la preocupación genuina que hay en el Gobierno por la llamada “compra hormiga”, el mismo sábado por la tarde desde el Mnisterio de Economía aclararon que “continúa la operatoria de dólar ahorro vigente. No hay cambios. Los interesados en tales adquisiciones podrán continuar haciéndolo”.
¿Qué pasó entre las declaraciones de Fernández y el comunicado de Economía? La respuesta hay que buscarla en la charla que Martín Guzmán mantuvo con el Presidente en una reunión en la Quinta de Olivos, donde le explicó los peligros de eliminar la posibilidad del dólar ahorro, el esquema establecido durante el gobierno de Mauricio Macri.
El equipo económico del Gobierno le indicó al mandatario el impacto que podría tener en lo económico modificar el esquema hoy vigente. Las consecuencias serían un aumento de los dólares financieros y el blue, ensanchamiento de la brecha cambiaria, crecimiento de las expectativas de devaluación y menor liquidación de divisasa por parte del sector exportador.
El plan para prohibir la compra prohibir la compra mensual por hasta 200 dólares fue impulsado por el presidente del Banco Centra, Miguel Pesce, para cuidar las reservas internacionales y volcar de lleno los dólares a abastecer la importación de bienes, necesarios para la etapa de la reactivación económica.
En junio siguió creciendo la demanda de la “compra hormiga”. Alrededor de 3.300.000 de individuos compraron dólares y el Central debió deprenderse de 618 millones para abastecer las compras del dólar ahorro (la cotización oficial más el recargo del 30% correspondiente al impuesto PAIS).
La brecha cambiaria entre el blue y el oficial asciende a 71,5%, lo cual la ubica en los niveles similares de julio, pasado cuando promedió 73%. Pero Guzmán quiere evitar que esa distancia llegue al 100%, y sus allegados aseguran que si se corta el cupo de los 200 dólares, de inmediato subirán los dólares paralelos.
Las explicaciones de Economía
En los últimos días se registró cierta volatilidad en los denominados dólar bursátil e informal. En este sentido, el mercado estuvo atento al “rumor” que circuló sobre la posibilidad de que el Banco Central revise el esquema de compra de hasta 200 dólares por mes.
“En un hipotético caso que esto ocurra, esa demanda se va a volcar en cotizaciones paralelas”, consideró Eric Paniagua, economista de EPyCA Consultores.
Para intentar calmar los mercados, desde la cartera económica señalaron: “No sólo que no se piensa en restricciones, sino que se aguarda que, luego de las operaciones de pasivos que se realizarán durante este mes –canjes ley Nueva York; deuda en dólares ley argentina; subasta de deuda en la que podrán integrarse con pesos compras de hasta US$ 500 millones (aprobado por ley prórroga del Presupuesto)- se estabilizará el frente cambiario”.
Tras ratificar que “va a haber, entonces, menos presión sobre el frente cambiario”, reafirmaron que “no hay ninguna medida en estudio, por lo tanto, que vaya en la dirección de disminuir o impedir la compra de dólares ahorro”.
