Prince se presentó en Buenos Aires el 21 de enero de 1991, veinticinco años atrás y tres días después de tocar en el Maracaná de Río de Janeiro. Fue un show icónico, cruzado por sus excentricidades y por su duración: sólo una hora y cuarto, al que asistieron 25 mil personas, un número bajo tratándose del lugar: el estadio de River Plate.

Luis Alberto Spinetta, testigo privilegiado de la prueba de sonido, comentó aquellos días: “Prince es un músico avanzado. Pude comprobarlo en la prueba de sonido, sin una persona en el estadio, y me volví loco. Quizá a mucha gente se le haga incomprensible su música, pero a mí me deslumbró. Es cierto que el tiempo se pasó volando pero no se lo puede condenar.”

Contundente, espectacular y frustrante. Estos tres adjetivos alcanzan para una comprensión mínima de lo sucedido en el estadio de River Plate la noche de la segunda jornada del festival Rock & Pop. Un evento caracterizado por la escasa concurrencia, algo más de veinte mil personas, y la enorme expectativa que despertaba la presencia de Prince.

Es que como dijo alguien en la platea “somos pocos pero los mejores”, reemplazando esta última palabra por incondicionales, que define más nítidamente una audiencia que sí sabía con quien se iba a enfrentar esa noche. La crisis, la falta de difusión y las características de la avanzada de su propuesta, impidieron que uno de los mejores shows de rock del mundo tuviera adecuada repercusión

 

El periodista Juan Manuel Cibeira (actual jefe de Prensa de Warner Music) escribió tras el show: “Como nunca hizo el rap su debut sobre un escenario porteño. Prince es un artista de vanguardia y esta corriente que está revolucionando la música pop no podía estar ausente. Pero no fue el ritmo excluyente, también hubo funk, rock & roll y hasta armonías tradicionales del jazz”.

El setlist completo de su presentación en el país. 

La presentación en el entretiempo del Super Bowl XLI

YouTube video