Según qué signifique la cola puede tener distintas interpretaciones, la cola es un adminículo que se le impregna a la mirada del hombre cuando una mujer pasa mostrando su posterioridad. Para el carpintero la cola es una forma de juntar piezas. La cola es un aditamento de las aves o de otros animales. Por eso, a una vecina mía le dicen pavo real, lo mejor que tiene es la cola. La novia tiene cola en su vestido cuando entra al altar, años antes de su separación. Los antiguos volantines que hacíamos remontar en nuestro cielo tenían cola, coleaban, les servía como timón, y había que ajustarla para que el vuelo fuera o fuese sereno.
“El último, cola de perro”, decimos, cuando queremos hacer notar que los lerdos se pierden el premio. Más o menos como decir “el que ríe último es un salame que no entendió el chiste”. Pero la cola que hoy me preocupa es ese fleco humano que se desprende de muchas ventanillas y muchos escritorios. La fila de prójimos que tienen la mala suerte de esperar a que otro prójimo, que más bien parece lejánico, los atienda.
Colas, seguimos haciendo colas, para todo, para comprar, para pagar, para sacar un turno en la mutual, para un espectáculo, para ir a la cancha. Cómo queremos ser un país de primera si somos unos coleros. En algunas instituciones las colas son una institución. “Esto va a traer cola”, decíamos en otras épocas cuando veíamos que algo iba a ocasionar consecuencias no deseadas, pues parece que aquí todo va a traer cola. Sacar el carnet de conductor o el certificado de buena conducta o el documento de identidad es perder, al menos, un día en la espera.Un día perdido es mucho si tenemos en cuenta que la vida es corta.
Lo curioso es que aquellos que nos hacen esperar son instituciones que tienen que brindarnos un servicio. A ver, instituciones que pagamos nosotros para que nos atiendan. Servir es trabajar para alguien, pues en este caso, trabajan para nosotros. Pues, bien parece que en vez de eso, trabajan contra nosotros. Las condiciones de espera en algunos lugares son infames. No se puede estar parado al divino botón tanto tiempo, los servicios sanitarios mejor se los lleva uno, porque los que están en el lugar o no sirven o están tan deteriorados que uno tiene miedo de sentarse en el inodoro, porque piensa que se lo va a chupar la cloaca.
En definitiva, un desastre, pero un verdadero desastre. Señor Estado: usted existe porque nosotros existimos y hemos decidido organizarnos como sociedad. Usted existe para servirnos, atendernos, y hacernos la vida más fácil y llevadera. Señor Estado, usted no está cumpliendo y nosotros nos estamos cansando, señor Estado. Esto no está bien, esto no pega ni con cola.
