La piel es la primera barrera que tiene el organismo para defenderse de las agresiones del día a día: estrés, radiación UV, polución, etc. Si a esos factores se le suma el paso del tiempo, se tiene un cóctel muy perjudicial para el rostro. Uno de los aliados que ayudarán a evitar la aparición de arrugas y la flacidez es el colágeno, una proteína formada por aminoácidos que funciona como un pegamento para las fibras faciales.

Con el paso de los años y los hábitos perjudiciales se pierde progresivamente esta sustancia, por lo que se necesita un tratamiento cosmético que proporcione el aporte extra que el organismo requiere.
Veamos una serie de claves que harán que el rostro recupere la vitalidad y luminosidad perdidas.
Cuidar la alimentación
La falta de tiempo y el cansancio suelen ser algunas de las razones por las que al llegar a casa se coma cualquier cosa. Si se nota que la piel tiene un tono apagado y menos elasticidad es hora de que se empiece a alimentarse mejor:
Beber 2 litros de agua al día
Limitar el consumo de carnes rojas
Evitar las bebidas alcohólicas y carbonatadas
Huir de los fritos y los panificados
Comer frutas y verduras diariamente

El deporte beneficia la piel
Está demostrado que hacer ejercicio tiene múltiples beneficios para el organismo: tonifica los músculos, mejora el estado de ánimo y contribuye a mantenerse en forma, pero además, influye en el estado de la epidermis. Cuando se realiza deporte, la circulación sanguínea se activa llevando mayor cantidad de sangre, oxígeno y nutrientes a los capilares de la cara. Esto se traduce en un rostro más luminoso y sano. Otra de las propiedades de hacer ejercicio es que gracias al sudor es posible conseguir eliminar toxinas e impurezas.
Recordar ademásdesmaquillarse antes de practicar cualquier deporte y usar una crema de protección solar si se va a entrenar al aire libre.

Mimar el rostro con colágeno
La piel del rostro suele ser un motivo de preocupación: rojeces, manchas, granitos. Da igual la edad que se tenga, siempre hay que prestarle muchísima atención a esta zona del cuerpo. Para conseguir los resultados deseados es mejor utilizar productos que se adecuan a las características de cada piel.
Las necesidades de la piel van cambiando a lo largo de los años, por eso se debe usar un tratamiento específico para el cutis. A partir de los 25 años disminuye la producción de colágeno, un elemento imprescindible, ya que es una proteína estructural que participa en la composición de músculos, tendones y huesos. El colágeno también está presente en la piel y contribuye a mantenerla firme, elástica y a minimizar las líneas de expresión. Un tratamiento facial con esta proteína ayudará a combatir los primeros signos del envejecimiento gracias a su poder antiarrugas.
