Este martes, el Gobierno nacional convocó a los ministros de educación de cada provincia para definir cómo volverán físicamente los estudiantes a las aulas. Entre otras medidas, el ministro Nicolás Trotta tiene en carpeta mapear a cada escuela según tres indicadores epidemiológicos en función de la cantidad de casos de coronavirus en esa zona: bajo, moderado y alto. 

La idea la aportó una infectóloga y pediatra, Angela Gentile, jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y es asesora del presidente Alberto Fernández en materia de coronavirus. A su vez, estos indicadores son aplicados en EEUU por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, por lo que se busca adaptarlo en Argentina. 

En el país del norte, la agencia gubernamental establece los indicadores en función de tres aspectos: por un lado, la cantidad de casos nuevos cada 100 mil personas en los últimos 14 días; en segundo lugar, el porcentaje de tests PCR positivos en ese periodo; por último, la capacidad de cada escuela para implementar una serie de medidas para mitigar el impacto del virus, entre ellas, la distancia social, la higiene, la limpieza y desinfección. 

Estas variables determinan si las clases presenciales en un distrito tienen un riesgo bajo, moderado o alto. 

La adecuación de esta iniciativa en el país, que busca definir el regreso a las aulas y ya tiene un protocolo general, se basará en la tasa de positividad de casos. 

De acuerdo con los parámetros de la CDC el riesgo más bajo es una positividad menor al 3%; medio de 5 a 8%; y alto más de 10%. En Argentina, la tasa de positividad es superior al 10%. 

En la Argentina la positividad de los testeos está dando, en todos los territorios cifras muy por encima del 10%, de modo que, si se siguieran los criterios estadounidenses, en todas las escuelas de todo el país sería casi imposible volver en forma progresiva y escalonada a la escuela.