El fantasma del fin del mundo tal como lo conocemos es trending topic en la actualidad, un tema que interesa e importa bastante no solamente a los científicos, sino también al público en general.

Si bien hay mucha verdura dando vueltas, con frecuencia es posible encontrar datos provenientes de prominentes hombres ligados a la ciencia.

Este es el caso del geofísico Daniel Rothman, quien trabajando en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) encontró una ecuación matemática capaz de predecir la próxima extinción masiva del planeta.

Según los cálculos de Rothman, el catastrófico evento comenzará en el año 2.100, es decir, en unos 83 años más.

Por definición, una extinción masiva es un fenómeno abrupto generador de la desaparición de al menos el 10% de todas las especies habitantes de la Tierra por un periodo de entre 1 y 3.5 millones de años. No obstante, el tiempo puede ser mucho más corto, como sucedió con la extinción de los dinosaurios en el Cretácico-Terciario, que según algunos expertos solo tardó un mes debido al impacto de un meteorito y erupciones masivas. 

En los últimos 542 millones de años, en la Tierra se han producido cinco extinciones masivas, que han sido provocadas por cambios en el ciclo normal del carbono en la atmósfera y los océanos u otras causas que han desestabilizado el ecosistema. Estas alteraciones son las responsables de la desaparición acelerada de muchas especies, entre ellas tres cuartas partes de las criaturas marinas. 

Durante los últimos años, la actividad humana ha afectado al ciclo del CO2. Según los cálculos de Rothman, que han sido publicados en la revista Science Advances, dentro de 80 años los océanos retendrán unas 310 gigatoneladas de dióxido de carbono, una cifra más que suficientepara propiciar que a partir de 2100 se inicie el proceso de la sexta extinción masiva de nuestro planeta. 

Para llegar a estos resultados, Rothman ha analizado 31 eventos isotópicos de carbono durante los últimos 542 millones de años. Lo que ha hecho ha sido vincular la tasa crítica de perturbación del ciclo de carbono y su magnitud con el intervalo temporal al que se ajusta la alcalinidad del océano, lo que le permite trazar un límite del cambio climático y la acidificación de los océanos. Las conclusiones de su estudio sugieren que si se supera alguno de los dos umbrales se desencadena una extinción masiva. 

Si se mantiene el ritmo actual de emisiones contaminantes, la cifra crítica de 310 gigatoneladas de CO2 se alcanzaría entonces para el año 2.100.

El científico aclaró también que el proceso de extinción no durará poco tiempo sino más bien unos 10.000 años, aunque agregó que “en el pasado geológico, este tipo de comportamiento está asociado con extinciones masivas”.

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