Como todos sabemos, Estados Unidos de la USA que nos usa viene siendo el país rector del mundo desde hace una punta de años. Su moneda oficial es el dólar norteamericano. Un palo verde es el sueño de cualquier persona a la que le guste soñar tonterías, porque no lo va a lograr en la revinagre vida, a no ser que tenga algún amigo en Venezuela que se lo mande por avión. La palabra dólar proviene del alemán Thal, que significa valle. En 1517, en la localidad minera de Joachimsthal se acuñaron monedas de oro que, para abreviar, se llamaron Thalers y en el alemán vulgar se conocieron como dalers. En 1792, cuando los norteamericanos instituyeron su propia moneda, hicieron de daler el dólar.

   Era el dólar la moneda internacional más poderosa, las puertas de todos los países se abrían generosamente cuando uno mostraba que en su billetera había dólares. Argentina trató de competir con esa supermoneda con el austral de Alfonsín, y con los bonos y patacones, entre ellos, nuestro nunca bien ponderado petrom, pero no tuvo la más mínima suerte. El dólar siguió siendo el dólar y fue durante mucho tiempo la moneda de transacción en el mundo. ¿Por qué hablo en pasado? ¿Usted sabe quién es George Soros? Sí, exactamente, ese magnate húngaro norteamericano que tiene más mosca que carnicería de pueblo.

   Bueno, fue él quien dijo que llegó el fin del dólar como moneda de reserva. El poder de Washington está agonizando. ¿Cómo nos van a hacer esto? Nos enseñaron que el dólar era todopoderoso, que abría todas las puertas, y ahora resulta que no va a servir. Dicen que el euro podría remplazarlo, o la moneda china. ¿Cómo van a hacer los ricos y famosos para comprarles autos a las embajadas de 170.000 dólares si el dólar no va a servir más? Y yo que estaba leyendo el libro Cómo junté mi primer millón de dólares. ¿Cómo se llama la moneda china? Yuan. Bueno, al menos no es la moneda de Corea, que es el won ¿Se imaginan comprando con esta moneda? “¿Cuánto sale esto?”. Quince won, güeón.