Las estrategias se mueven en dos niveles. En la superficie, Alfredo Cornejo trata de restarle presión a la carrera electoral. Asegura que, como gobernador, lo más importante en este momento es que aquellos que se anoten para competir por su herencia demuestren que son capaces de gestionar y de ser buenos administradores.
Es un mensaje para la sociedad, porque es políticamente incorrecto hablar de elecciones en época de recesión, y también puede leerse como una indirecta un tanto explícita: Cornejo habló de ser buenos funcionarios ejecutivos ya, ahora, por estos días. Y en esa lista, se pueden anotar Martín Kerchner, Omar De Marchi, Rodolfo Suárez. Afuera queda Julio Cobos, que con su juego “digo pero no digo” (voto no positivo style), empezó a coquetear con la idea de volver a esa trinchera y posicionarse para el 2019.
Hasta ahora, es lo que hay a simple vista. De puertas hacia adentro, ya comenzaron las mediciones. Pero, más allá de eso, preocupa cómo será el trayecto que desemboque en las elecciones provinciales. La idea de desdoblar crece de manera proporcional a la caída de la imagen del gobierno nacional. Cornejo trabajó durante años para construir el poder que ostenta –sabe que si hubiese reelección ganaría cómodo-, y no va a encapricharse con un candidato si huele, al menos a lo lejos, la posibilidad de una catástrofe electoral. Ya vivió una desde adentro, cuando Celso Jaque le arrebató en los últimos días la gobernación a César Biffi. Era una elección servida, pero el otrora intendente de Godoy Cruz se sintió tan ganador que se relajó. Cuando despertó –en realidad el que lo zamarreó fue Cornejo- ya era tarde. El malargüino había entendido por dónde pasaba esa campaña y fue el que mejor se pegó a la idea de “Cristina, Cobos y vos”.
Todos están lanzando globos de ensayo. El tema es ver qué tan alto pueden llegar. Kerchner parece ser el elegido por el gobernador. O al menos lo estimula para ver si puede seguirle los pasos. Aparece en los actos más importantes, forma parte de los anuncios clave, está en la mesa chica y sus fotos pululan en las redes sociales. Es un hombre de la extrema confianza de Cornejo y de su riñón. Y hacia ese lugar apunta el experimento de hacer una suerte de transferencia electoral, tal como ocurrió con Claudia Najul en las legislativas nacionales del año pasado: estos son mis votos y estoy dispuesto a dárselos.
Dentro del radicalismo, Kerchner puede contar la territorialidad de Cornejo. El tema es saber si de acá a un año podrá armar una estructura propia para ser más que el candidato de la foto al lado del gobernador, tal como ocurrió con la ex ministra de Salud. Después, Najul demostró tener vuelo propio.
En la puja partidaria, Rody Suárez tiene otros argumentos para mostrarse. Lo de Kerchner es más técnico. Y si bien es la cara de toda la obra pública de la provincia, en ocasiones la inauguración de una plaza tiene más impacto que obras aluvionales o kilómetros de ruta.
De Marchi está tranquilo en Luján. Su gestión tiene saldo positivo, básicamente, por dos puntos: primero, conoce el departamento como pocos, e interpreta con claridad a su vecino. Igual, sabe que debe mostrar un fuerte desarrollo en su comuna, que vaya más allá del ABL. Segundo, le tocó reemplazar a Carlos López Puelles, tal vez peor intendencia que recuerde el departamento. Con muy poco, era suficiente para superar lo anterior.
De Marchi continúa siendo el hombre de confianza de Macri en Mendoza, pero está claro que el presidente no tiene la ascendencia ni la incidencia en la definición de candidatos que suelen tener los carismáticos –con rasgos dictatoriales- líderes peronistas.
El lujanino entiende que, en unas PASO, no tendría chance frente a la estructura radical. Tal vez por eso se lo vio más cercano a Cobos. Quizá, de ahí, pueda salir alguna alianza que pueda meterse en la interna.
El frente Cambiemos sabe que, a pesar de la incertidumbre a nivel nacional, tendría que pasar algo muy extraño para no repetir en 2019. El PJ se está levantando de los últimos nocauts. Se pasaron tres años haciendo el control de daños que dejó la gestión de Francisco Pérez y ahora se vieron sorprendidos por la que fue la primera victoria importante: frenar en la Legislatura el proyecto de Cornejo de elevar el número de miembros de la Corte. Un poco de oxígeno después de estar escondidos y desorientados.
Anabel Fernández Sagasti es la única que levantó la voz para decir que quiere ser candidata. Entiende que su elección puede no ser la que viene pero es una apuesta a futura y parte de una renovación del peronismo –de la mano del kirchnerismo- en una provincia que necesita caras nuevas.
Del resto, poco y nada. El FIT y Protectora pierden en las elecciones ejecutivas todo lo que ganan en las legislativas. Tiene que ver con el comportamiento cívico. Una cosa es arriesgar para ver qué ocurre en la Legislatura o en el Congreso. Otra, diferente, es ir a votar por alguien de debe tomar decisiones. Ahí, la historia es más conservadora.
