Venía un centro hacia el área grande de San Lorenzo, una de las cualidades del área grande es permitir que los jugadores tiren centros. Salta el arquero Orión y un delantero de River, Falcao, y chocan en el aire, al parecer, casualmente. Sin embargo, el arquero se levantó furioso e increpó a su rival: “La próxima vez que aparezcas por acá, te rompo la rodilla y te mando al hospital. Te arruino”. Claro, ocurre que Falcao es delantero y lo que tiene que hacer es aparecer seguido en las adyacencias del arquero rival. Orión dijo después: “Son cosas del partido”, y el referí, que si lo hubiese escuchado lo hubiese echado.

    Si el referí escuchara todas las cosas que se dicen los jugadores en un partido tendría que echar a todos. Porque mirá que se dicen cosas los jugadores y con un vocabulario de potrero, que es donde aprendieron a jugar al fútbol. A mí me parece que este tipo de deseos, o recuerdos familiares, que los jugadores se endilgan, son fruto del fragor de la confrontación. Es muy difícil que puedan ser erradicados, lo que sí podrían intentar los futbolistas es suavizar la manera en la que se dicen las cosas.

    Por ejemplo, Orión le hubiera podido decir a Falcao: “No frecuentes los lugares que yo frecuento, porque puedo producirte un daño en tu rodilla, cualquiera de las dos, y enviarte a un nosocomio y, para colmo, estatal”. Del mismo modo podrían usarse frases como: “Dirige tu andar hacia las partes pudendas de la mujer que es hija de tu propia madre” o “tu progenitora es una mujer que alterna con hombres que no son sus maridos y cobra un peculio por ello”.

    O “si sigues molestándome con tus habilidades con la pelota, voy a proceder a introducirte mi pie en el vallecito posterior que conforman tus dos nalgas”. O “escúchame, ¡oh, prójimo!, no me tomes más de mi camiseta, porque procederé, en forma inconsulta, a castigarte con mi codo terso en medio de tu oscuro paladar”. No dejaríamos de ser violentos pero seríamos violentos amables, lo que significaría toda una evolución.Nadie podría decir “aquel jugador me insultó”, a lo sumo, podría decirse “aquel jugador me trató mal” y, para eso, no hay tarjeta roja.