Los científicos que buscan vida extraterrestre anunciaron que escanearán un objeto que pasará volando cerca de la Tierra para ver si contiene tecnología extraterrestre.
De confirmarse, se ubicaría entre los hallazgos científicos más grandes e inesperados de la historia. Y aunque no sea una nave alienígena, el objeto tiene características muy extrañas.
Deberíamos esperar sólo unos días para saber más sobre el “visitante”, conocido astronómicamente como Oumuamua, el cual tiene una velocidad estimada en 300.000 km/h.
Ahora bien, una de las principales preguntas es: ¿qué tiene de extraño este objeto?
Se trata de un cuerpo mucho más largo y delgado de lo que normalmente se espera u observa: tiene cientos de metros de largo, pero sólo una décima parte de ancho. Su trayectoria parece seguir un camino inusual, no siendo absorbido por la gravedad de nuestro Sol, avanzando en una línea que lo verá salir volando del otro lado del Sistema Solar.
Además, es el primer visitante a nuestro sistema que sabemos que viene de fuera. Eso por sí solo, combinado con otras características inusuales, lo convierte en un hallazgo sin precedentes e inexplicable.
La segunda pregunta que ronda en el mundo de la Ciencia es: ¿podría ser una nave extraterrestre?
Esa es la sugerencia de Breakthrough Listen, un proyecto pionero y costoso para encontrar vida en otros lugares del Universo.
La organización ha subrayado que lo más probable es que se trate de un objeto natural, pero que es posible que no lo sea, aunque todavía no hay pruebas contundentes para validar alguna de las dos hipótesis.

La extrañeza del objeto ha llevado a sugerir que tendría sentido si fuera un artefacto de una civilización alienígena. En particular, su forma alargada se ajusta a la opinión de los expertos sobre el tipo de naves que se servirían para viajes espaciales de larga distancia: mucho espacio, pero un área relativamente baja como para disminuir el riesgo de ser golpeada por el polvo o los escombros espaciales a medida que vuela.
A partir de este miércoles a las 16:00, hora de Argentina, el Green Bank Telescope apuntará hacia el objeto. Lo escaneará durante diez horas, escuchando en varias bandas de radio para ver si envía algún tipo de señal.
Ya que está tan cerca, cualquier cosa que el cuerpo emita casi seguro que se escuchará. Si el objeto tiene un transmisor tan sencillo como un teléfono celular, los especialistas podrían detectar señales en menos de un minuto.
“La presencia de Oumuamua dentro de nuestro Sistema Solar ofrece a Breakthrough Listen una oportunidad de alcanzar sensibilidades sin precedentes a posibles transmisores artificiales y demostrar nuestra capacidad de rastrear objetos cercanos y en movimiento rápido”, dijo Andrew Siemion, director del Centro de Investigación SETI de Berkeley. “Si este objeto resulta ser artificial o natural, es un gran blanco para el proyecto Listen”.
Cualquier cosa que se descubra durante el monitoreo también alimentará el trabajo general que los científicos de todo el mundo están haciendo sobre el extraño objeto. Los especialistas estarán a la escucha de otras informaciones sobre el cuerpo, incluyendo si contiene agua o hielo y de qué puede estar hecho el envoltorio gaseoso que lo rodea.
Cualquier cosa que le haya pasado al cuerpo durante su formación y su llegada a este Universo es algo muy inusual. Pero eso no significa necesariamente que sea un artefacto creado por alguna civilización extraterrestre.
Otras explicaciones incluyen la posibilidad de que la roca sea un fragmento de un planeta destrozado. Un científico de SETI había propuesto que tal vez se formó cuando un planeta grande se acercó demasiado a su sol y fue rasgado en pedazos – y que desde entonces ha estado volando a través del universo, hasta que nos llegó.

