La jornada electoral en Brasil tuvo un cambio de último momento: la votación se extendió hasta las 19, luego de que los equipos de campaña de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro solicitaran ampliar el horario por problemas que dificultaron el acceso de los electores a las urnas.

Entre los inconvenientes mencionados hubo dificultades con el transporte público, fuertes lluvias, inundaciones y cortes de rutas en distintas zonas del país. Los pedidos buscaban garantizar que los ciudadanos afectados pudieran ejercer su derecho al voto.

El balotaje enfrenta al actual presidente, Lula da Silva, con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La elección definirá quién conducirá Brasil, la mayor economía de América Latina, en un escenario de fuerte polarización política.

Cómo fue la votación en Mendoza

En Argentina, más de 13.000 brasileños estaban habilitados para participar de la segunda vuelta presidencial. Los centros de votación funcionaron en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Paso de los Libres y Puerto Iguazú.

En Mendoza, los comicios cerraron con 126 votos sobre un total de 232 personas habilitadas, lo que representa una participación del 54,3% del padrón.

Consulado de Brasil en Mendoza

La Embajada de Brasil, ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, fue el principal punto de votación del país. Según la información del consulado, allí se registró una mayor cantidad de votantes que en la primera vuelta y una parte importante de los electores simpatizaba con Lula.

Tras la extensión del horario en Brasil, la atención quedó centrada en el cierre definitivo de las mesas y el conteo de votos para definir al próximo presidente.

La segunda vuelta enfrenta a Lula, quien busca un nuevo mandato, con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La votación definirá quién conducirá la mayor economía de América Latina durante los próximos años.

La elección se desarrolló en un escenario de fuerte disputa política, con una contienda ajustada según los sondeos previos. Mientras Lula busca mantener al país bajo un gobierno de izquierda, Bolsonaro propone un cambio de rumbo con medidas centradas en la seguridad, la reducción del gasto público y el costo de vida.

Tras el cierre de las mesas, la atención se concentra en el conteo de votos y en los resultados oficiales que definirán al próximo presidente de Brasil.