La empresa (DreamWorks) fue fundada el 12 de octubre de 1994 por el reconocido director y productor Steven Spielberg, el productor musical David Geffen, y Jeffrey Katzenberg, animador y productor, actual director ejecutivo de la empresa. Desde entonces han tenido muchos logros e importantes éxitos.
Después de una década, tras haber producido y distribuido filmes que han rebasado los 100 millones de dólares, en diciembre de 2005 (momento en que todos los grandes estudios estaban en manos de enormes conglomerados de medios), Spielberg, Katzenberg y Geffen vendieron el estudio a Paramount, propiedad de Viacom, uno de esos grandes conglomerados, en 1700 millones de dólares.
Sin embargo, en octubre de 2008 DreamWorks acordó el fin de su vinculación con Paramount Pictures y volvió a establecerse como empresa independiente con el apoyo financiero de un grupo indio, Reliance Big Entertainment (RBE), que sustentará la compañía con 550 millones de dólares.
¿Con qué pieza cuenta entre sus trabajos uno de los estudios más importantes de la industria?
Nada más y nada menos que con una técnica que se llama “Morphing”, que revolucionó a principio de los 90 la industria audiovisual, de la mano de Michael Jackson y su enorme aporte al mundo audiovosual.

Se trata del videoclip que cumplió 25 años de su estreno: “Black Or White”. El clip causó controversia allá por el año 1991, en una sociedad con un pensamiento aún cerrado, acusaban al cantante de tener algunos movimientos sexualmente sugestivos, como agarrarse la entrepierna y secuencias cometiendo actos interpretados como vandalismo, dañando coches y rompiendo ventanas.
Muchos canales alrededor del mundo decidieron censurar el clip eliminando los últimos 4 minutos, pero muchos recordarán la escena en la que personas de diferentes razas cantan y bailan al ritmo pegadizo de la canción de rock de mayor venta en la década de los años 90.

Jamie Dixon, parte del equipo que creó los videoclips del álbun “Dangerous” de Jackson, comenzó a cambiar la idea del videoclip para una canción, por el término “cortometraje”. También trabajaron junto a James Cameron en “Terminator 2”, realizando las transformaciones de T-1000, convirtiendo el personaje en metal líquido.
¿Cómo lo hicieron?
Comenzaron las pruebas de la técnica con una foto de Carl Rosendahl y su hijo de unos 4 años. Convirtieron al niño en Carl y notaron cómo cambiaba y les peovocaba un efecto emocional extrañamente fuerte.
Arrancaron la grabación de la icónica escena con una docena de actores y posicionando sus ojos en una grilla calculada milimétricamente, con una cámara muy cerca y un simple fondo gris. Diseñaron un simple movimiento de danza donde sacudirían la cabeza dos veces y luego miraban a la izquierda y luego de vuelta a la cámara y luego a la izquierda de nuevo, mientras cantaban la canción, para luego ser procesado en el software creado especialmente por Thad Beier y Shawn Neely.

