Hace unos días, el Gobierno provincial anunciaba la puesta en marcha de un mapa de datos que sirviera para tener una visualización en tiempo real de cómo es el comportamiento de la pandemia de coronavirus en Mendoza.
Más que de un proyecto ambicioso, se trata de una herramienta necesaria. La gestión política debe apuntar al manejo de información robusta, confiable y que cruce variables para tener argumentos a la hora de tomar decisiones. Es la mejor manera de dejar atrás las viejas prácticas clientelares para el abordaje del territorio.
Quien haga la lectura de esos datos debe abandonar sus propias expectativas y aceptar lo que observa en el tablero. Es la única manera de interpretar la realidad. Y la clave para que eso ocurra es confiar en la calidad del dato. Que esté chequeado y sea fiel. Es el principio de todo. Quienes entiendan estos conceptos estarán en condiciones de hacer una diferencia. Y de, realmente, convertir a la política en el medio para mejorar la calidad de vida de todos.