Ya había ido el Celso a un ensayo de la Vendimia a saludar a los artistas que se preparaban para el acto central y había sido recibido por abucheos, por parte de los que tenían que ser saludados, y algunos cánticos que decían: ¡Pagale a los docentes! Una falta de respeto, che. ¿Cómo lo van a tutear al gobernador de la provincia, nada más y nada menos? Lo correcto hubiera sido gritarle: ¡Páguele usted a los docentes!
Es más paquete o, tal vez, un cantito tribunero que dijera: (cantando) “Excelentísimo señor / que nos viene a visitar / páguele a los maestros/ y dejamos de gritar”. O sea que el alto dignatario provincial se volvió del Romero Day más ofuscado que Bush escuchando un discurso de Chávez.Y se debe haber preguntado ¿Y si me pasa lo mismo en el momento de la fiesta, cuando haya gente y todo, ah? Entonces a alguien se le ocurrió la idea, hagamos un grupo de aplaudidores. Uno conoce aplaudidores en nuestra cuequita cuyana, cuando los cantantes en un dejo de creatividad llamativa dicen: ¡A ver esa palmitas!
Pero, que yo sepa, no se había usado esta figura en ediciones anteriores de nuestra fiesta. Al parecer, esta fue la tarea de unos 400 chicos que entraron al Frank Romero Day uniformados de remera azul y jeans. Y entraron de una manera libre y gratuita.No se sabe si tenían instrucciones para improvisar cantos, como: “Olé, olé, olá, cada día te quiero más, yo, soy de Jaque, es un sentimiento, no puedo parar”o “Es esta hinchada que te quiere gobernador”. “No me importa lo que digan” o “Jaque compadre…” no, no ese no.
El hecho no pasó desapercibido para los legisladores de la oposición, quienes presentaron un pedido de informes al ejecutivo sobre los gastos que la barra le causó a la provincia.“Si el gobernador necesita ese tipo de apoyo, no lo vamos a cuestionar, lo que si queremos saber es quién se hace cargo de los gastos”, dijeron. Bueno, fueron nada más que 400, distinto hubiera sido que dejasen entrar gratis a los turistas para que aplaudieran al gobernador. A mí me parece que en este tipo de resoluciones el Gobierno se lleva las palmas y la iniciativa no deja de ser un hecho para aplaudir.
