El Palacio de Hacienda precisó que Boudou partirá el jueves a la noche rumbo a la capital de Estados Unidos, en donde aprovechará el escenario de la asamblea del FMI y el BM para tomar contacto con inversores con el propósito de interiorizarlos acerca del segundo tramo del canje de deuda defolteada que lanzó Argentina.

En la asamblea del FMI y el BM también participarán, integrando la delegación argentina, la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y los secretarios de Política Económica, Roberto Feletti, y de Finanzas, Hernán Lorenzino. Fuentes de la cartera económica señalaron que en los contactos que mantendrán los representantes argentinos se hará hincapié, además de en la operatoria del canje, en la política de desendeudamiento que lleva adelante Argentina.

En ese sentido, en las última horas, el propio Boudou sostuvo que, una vez concluido el segundo tramo del canje de los títulos que entraron en default a fines del 2001, el objetivo de Argentina será encarar una negociación con el Club de París por los cerca de 7.500 millones de dólares que se le adeudan a ese organismo.

Respecto de ese tema, una de las trabas que existen para avanzar en las negociaciones está vinculada con el requerimiento del Club de París de contar, previo a la negociación, con el visto bueno del FMI. Sobre ese punto, y de acuerdo con informaciones publicadas en las últimas horas, Argentina intentaría remplazar el aval del FMI para encarar la renegociación por un respaldo del Grupo de los 20 (G-20).

En lo que hace al canje –y mientras Economía aguarda la aprobación definitiva de los organismos reguladores internacionales a su propuesta, algo que se descuenta en el Palacio de Hacienda–, Argentina adelantó el jueves su propuesta, que contiene una quita de 66,3 por ciento en el valor nominal de los títulos.

Una vez que se abra el canje, los tenedores de títulos defolteados tendrán 30 días para aceptar la propuesta, que será por bonos discount (descuento) para los inversores institucionales y par para los minoristas, es decir, los que posean hasta 50 mil dólares.

A estos últimos se les pagarán en efectivo los intereses devengados, mientras que los primeros recibirán por ese concepto un bono global con vencimiento en el 2017. Argentina es optimista y espera obtener por lo menos 60 por ciento de aceptación en el canje de parte de los tenedores de los 18.300 millones de dólares que permanecen en default.