Han vuelto al diálogo.Me refiero a las entidades que agrupan a los productores rurales y el Gobierno de la Nación. Ya el país todo ha sufrido las repercusiones de este enfrentamiento que viene dando de qué hablar desde hace meses y que pasó por picos de tensión altos que vulneraron hasta la credibilidad de un gobierno que había asumido con un respaldo popular muy importante, y ahora marca mal en las encuestas por más que a estas encuestas las haga el INDEC.
Volverá a ponerse en el tapete el asunto de las retenciones móviles a las exportaciones de granos, medida que es rechazada mayoritariamente por los productores de todo el país. La situación de enfrentamiento parece ahora tener una salida y muy posiblemente la tenga,veremos quién cede, si ceden los dos, o si no cede ninguno y vuelve otra vez la mula al máiz. El tema ha logrado dividir la opinión de los argentinos.
No se nota claramente una posición mayoritaria en torno al problema. Por un lado están los que protestan en contra de los campesinos, porque dicen que muchos ruralistas son propietarios de extensiones cuantiosas de campo y hacen millones de millones en sus negocios. Dicen también que un sector de este sector, la Sociedad Rural, siempre se opuso a las aspiraciones del pueblo y más de una vez no dudó en entongarse con gobiernos de facto para asegurar fundamentalmente sus ganancias. Por otro lado están los que se la agarran con el Gobierno.
Que no puede meter todos los gatos en la misma bolsa, que los pequeños productores no pueden ser tratados como los grandes, que el autoritarismo con que ha actuado no ayudó para nada a aportar una solución viable. Dicen que está bien ese asunto de una mejor distribución de la riqueza, pero con algún criterio discriminatorio, porque no es posible que los que poco tienen pongan lo mismo que los que tienen más.
Dicen, dicen, mientras tanto, el país es otro, hay algo que se respira en el aire parecido a la incertidumbre, como si el pueblo se hubiera refugiado en el pueblo temiendo que pasara algo malo. Algo raro hay en el aire y no es precisamente el humo de campos quemados ni las cenizas del Chaitén. A ver si entre los que generaron esto preparan algún vientito que aclare la cosa, aunque más no sea una brisita breve que permita respirar y, teniendo en cuenta que es la Semana de Mayo, respirar, con libertad.
