Sudáfrica llama la atención. Todas las miradas están apuntando hacia la parte inferior de África, el continente que todavía está aguardando que le pidan perdón algunos países europeos, como Inglaterra, Francia, España, Portugal, Italia y Holanda, entre otros. No hay datos exactos de la cantidad de esclavos que fueron sacados de África, algunos historiadores hablan de 60 a 100 millones.
Es el mayor genocidio de la humanidad. No está exenta nuestra historia, porque Mendoza contó con una importante cantidad de negros. El padrón de 1777 da 4.400 blancos y 2.200 negros. Así que no se extrañe si se hace hacer su ADN y le encuentran algunos cromosomas de color, al menos, oscuro. África con sus 53 países, África con sus 1.200 millones de habitantes. África con una naturaleza fantástica que ha poblado el cine del alarido de Tarzán que nunca me salió cuando pibe. Selva, desierto, sabana, ríos caudalosos como el Congo, ríos pletóricos de historia como el Nilo. África que todavía tiene colonias, de España, de Francia, de Portugal.
África poblada de religiones mal llamadas animistas. África con culturas riquísimas, asombrosas, coloridas. África con música de sangre, de latido, de corazón, de misterio insondable. África, cuyo significado aún no está del todo claro. África, nada más y nada menos que la cuna de la humanidad, donde apareció el primer homínido que después fue a poblar el mundo entero.
África, con tantos conflictos resueltos en sangre, con tanta pobreza, con tanto dolor. Con millones de injusticias que andan por las calles a zarpazos de hambre. El África de los tuareg, los masai, los bosquimanos, los nuba, los watusi, los zulúes. África adonde van los señores de safari y les arrojan bananas a los monos y los monos les arrojan la cáscara a los niños. África, donde enfermedades como el sida o el ébola causan estragos. Hoy murieron 6.000 personas de sida en el continente, mañana también, pasado también.
África, donde el fútbol jugará su torneo máximo. Como dijimos, donde las miradas de millones de personas están convergiendo. Ojalá que la pelota sirva para que el mundo, que es una pelota, haga feliz, por un segundo, por un gol, a tantos que sólo saben sufrir.
