Por primera vez en muchos años, la cúpula del Episcopado no solicitará esta vez una audiencia con el presidente Alberto Fernández para presentarle los tradicionales saludos navideños. Esto se debe al malestar que está provocando en la Iglesia Católica el proyecto de legalización del aborto que impulsa el Gobierno.
Fuentes eclesiásticas indicaron que no solo pesa el disgusto por la fuerza que está poniendo el oficialismo en sacar adelante la iniciativa legal, sino el temor a que la Casa Rosada quiera “usar políticamente” la foto del encuentro como una manera de decirle a la sociedad que, si bien la legalización del aborto suscita tensión, la relación básicamente es buena.
Cada año, ante la llegada de de la Navidad, las máximas autoridades del Episcopado -el organismo que agrupa al centenar de obispos del país- saluda al presidente de turno. Esta vez hubiese correspondido que fueran su titular, el obispo Oscar Ojea; el vice primero, cardenal Mario Poli, y el vice segundo, el arzobispo Marcelo Colombo, y el secretario general, monseñor Carlos Malfa.
Por otra parte, este martes celebrará su última reunión del año la comisión permanente del Episcopado -que integran Ojea, Poli, Colombo y Malfa y una veintena de obispos-, durante la que se avanzará en la elaboración de una severa declaración sobre el intento del oficialismo de legalizar el aborto que cuenta con el acompañamiento de legisladores de la oposición.
A su vez, los curas villeros -igualmente muy disgustados con el Gobierno por el proyecto pese a tener un diálogo fluido- procuran acercarse a la Cristina Kirchner apelando a que ella valora mucho su trabajo para convencerla de que, al menos, no promueva su aprobación en la cámara alta.
