El juez de la Corte Suprema designado por decreto por el Gobierno de Javier Milei, Manuel García-Mansilla, renunció este lunes a su cargo.
La decisión del magistrado ocurre días después de que ser rechazado por 51 votos en contra y 20 a favor por el Senado al cosechar el sufragio negativo de los tres bloques kirchneristas y el grueso del radicalismo.
El ahora exjuez de la Corte presentó un extenso escrito en el que manifestó que su medida tiene carácter de “indeclinable“.
Con su renuncia, la Corte volverá a funcionar con solo tres miembros tal y como lo pidieron Lorenzetti y compañía a principios de 2025. “Funcionar con solo tres jueces puede producir un daño mayor que el que se ha causado con la demora en integrar el Tribunal. Se resuelven casos, si, pero no en la cantidad y el ritmo que exige la Corte”, señaló en su carta a Javier Milei.
Asimismo, continuó: “Con el correr de los meses la demora causada por ese funcionamiento irregular afecta en concreto la actividad del Tribunal y fundamentalmente la vida de nuestros conciudadanos, que ven demorada la resolución de las disputas que someten a su decisión. No es casualidad que, por Corte Suprema de Justicia de la Nación 2 este y otros motivos, al día de la fecha la Corte Suprema tenga unos 90.000 expedientes pendientes de resolución. En segundo lugar, la errónea creencia de que el Tribunal puede funcionar de esta forma ayuda a sostener una actitud de verdadera indolencia e indiferencia de algunos sectores de la política. Por sostener esa creencia, se termina soslayando un problema institucional muy serio. Así es como, en definitiva, se oculta una realidad innegable: la integración de la Corte Suprema no admite más demoras. Es de carácter urgente”.
En el Congreso, sólo tuvo el voto favorable de la Libertad Avanza, algunos legisladores del PRO y dos radicales y algunos bloques provinciales aliados del Gobierno Nacional.

“Al momento de aceptar el nombramiento en comisión, consideré que debía asumir la responsabilidad de colaborar con la inmediata solución a ese grave problema. Mantener un tribunal incompleto, con un riesgo evidente de parálisis, habría sido rehuir de lo que considero una obligación para cualquier abogado”, remarcó.
A diferencia de lo que pasó con el pliego de Ariel Lijo, el interbloque peronista se mostró unido en el rechazo al pliego de García-Mansilla, designado por un decreto y que ya había asumido como ministro de la Corte Suprema.
Fuentes oficiales indicaron este domingo que desde el Gobierno le habían manifestado al juez que no renunciara pese a que desde el pasado viernes hubo presión por parte de sus colegas que integran el máximo tribunal.
Esta es la carta completa:
