Mientras el Gobierno argentino avanza en las negociaciones para alcanzar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las auditorías del organismo permanecen suspendidas, aunque los pagos establecidos siguen vigentes. Hasta que no se concrete un entendimiento nuevo, Argentina deberá cumplir con los vencimientos pactados.

Según el calendario de vencimientos publicado en el sitio web del FMI, Argentina deberá cancelar este año aproximadamente US$2600 millones, una cifra que se redujo en US$685 millones tras la revisión de la política de tasas del organismo. Inicialmente, los compromisos superaban los US$3200 millones.

Ambas partes han confirmado la intención de alcanzar un nuevo acuerdo. Sin embargo, se espera que las novedades lleguen después de la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, el próximo 20 de enero. La influencia de Estados Unidos como mayor accionista del FMI será clave, y los analistas anticipan que la afinidad entre Javier Milei y el nuevo mandatario estadounidense podría facilitar las negociaciones.

En el corto plazo, podría haber avances en relación con la evaluación del programa vigente. Según Bloomberg, el Directorio del FMI analizará en enero un informe ex-post sobre el acuerdo firmado en 2022, una práctica habitual tras financiamientos de gran magnitud, enfocada en revisar su diseño e implementación.

En cuanto a las reservas netas, que aún se encuentran en terreno negativo tras los constantes pagos de deuda en 2024, el panorama financiero se mantiene ajustado. Para 2025, no están previstos nuevos desembolsos del FMI hacia Argentina bajo el esquema actual. Los vencimientos del año suman algo más de US$2600 millones, distribuidos en cuatro pagos:

  • Febrero: US$656 millones (US$171 millones menos gracias a los cambios en los sobrecargos).
  • Abril-mayo: US$634 millones (reducción de US$167 millones).
  • Agosto: US$655 millones (una baja de US$173 millones).
  • Noviembre: US$655 millones (anteriormente eran US$829 millones).

De alcanzarse un nuevo acuerdo con el FMI, el calendario actual podría modificarse. Una posibilidad sería que el organismo realice nuevos desembolsos sincronizados con los pagos previstos, como ocurrió en 2022 bajo la gestión de Martín Guzmán. Esto permitiría al Gobierno ganar tiempo para recomponer las reservas antes de enfrentar vencimientos netos más significativos en el futuro.