Cada vez hay más inversores que se suman a la moda de las criptomonedas sin tener mucho conocimiento en la materia. Por eso hay que estar prearado de antemano y no comenter ciertos errores.
Es menester prestar atención a cuáles son los posibles fallos principales que se cometen al invertir en tokens digitales, y asimismo saber las mejores soluciones a ellos.
Invertir en algo que no se entiende
Ya lo dice Warren Buffett: “Hay que invertir en aquello que se entiende y que se tienen los conocimientos adecuados”. Con las criptomonedas sucede exactamente lo mismo. Javier Castro-Acuña, responsable de control de Negocio de Bitnovo, el principal error es invertir en algo que no se comprende.
“Nadie debería invertir en productos o activos que no entienda o desconozca los riesgos que implican”, asegura.
¿Cómo solucionarlo? A su modo de ver, estudiando, investigando e informándose, además de no dejándose llevar por opiniones de terceros sino formándose una propia. “Una vez entendido dónde se va a poner el dinero, también se comprenderán entonces los riesgos que implica y por tanto sólo se empleará dinero que no se necesite y en cantidades que uno pueda permitirse perder sin impactar su economía”, añade.
Pensar en hacerse rico en poco tiempo
Otro error habitual es creer que se va a hacer dinero rápido, porque las criptomonedas deberían ser consideradas como una inversión a largo plazo al tratarse de tecnología nueva que, hasta que se produzca una mayor adopción, seguirán sufriendo de volatilidad, cuenta Castro-Acuña.
La solución, según ahondan los expertos, está en tener la mente fría y mentalizarse de que el mundo de la inversión no funciona como las apuestas deportivas o el casino.
Invertir por encima de las posibilidades de cada uno
Aquí entra en juego otro riesgo añadido que es hacer inversiones apalancadas. “La inversión en criptomonedas debería hacerse con dinero que no se necesite y en ningún caso endeudándose, de modo que simplemente constituyan un pequeño porcentaje de la cartera de inversión, ya sea considerado como una diversificación o como un activo refugio ante la inflación”, profundiza el experto de Bitnovo.
Comprar una criptomoneda solo por el hecho de que “es muy barata” pensando que si vale 1 céntimo igual se multiplicará su precio por 100 y llegará a valer 1 euro, sin analizar su función y utilidad, método de emisión, cómo se va a distribuir y en qué plazos, quiénes son los desarrolladores, qué comunidad les apoya, cómo se va a gobernar el proyecto o cómo capta o genera valor, entre otros factores realmente mucho más relevantes que el precio.
Dejarse llevar por las emociones
El factor emocional, como en todas las inversiones, juega un papel fundamental y es uno de los principales fallos que cometen los novatos. Comprar y vender por titulares o noticias sensacionalistas que suelen contener información errónea o no ajustada a la realidad es bastante común.
Según Alberto Fernández, profesor del Programa Especializado en Blockchain e Innovación Digital del IEB cuando los inversores iniciados invierten en una criptomoneda, la emoción les suele jugar una mala pasada y les cuesta tanto asumir pérdidas como liquidar ganancias.
“Por tanto, la conexión emocional con una inversión que tiene como objetivo ganancias, perjudica mucho a la toma correcta de decisiones”, explica Fernández.
¿Cómo resolverlo? Tal y como señala Fernández: “los factores emocionales se pueden corregir mediante la marcación de objetivos tanto de venta como de compra, con márgenes por los cuales un porcentaje de la inversión se liquida, o se invierte en otro activo”.
“Además, muchos de estos inversores novatos no conocen el valor que aporta la tecnología implícita de los criptoactivos como la DLT/blockchain (desintermediación, mayor integración de la cadena de valor, trazabilidad informacional, veracidad en las transacciones)”, agrega Ismael Santiago, profesor y doctor en finanzas de la Universidad de Sevilla y CEO de Olivachain I+D+i.
