El álbum Presión de Callejeros, lanzado en marzo del 2003, tendría más relación con el destino de los músicos y otras figuras conocidas de lo que ellos imaginaban. Al recordar hechos y anécdotas, podría decirse que al menos tres canciones de este disco pueden parecer premoniciones de lo que luego ocurriría en sus vidas y las de otros.
Ya en el prólogo de este álbum puede leerse entre líneas lo que muchos relacionarían más tarde con la tragedia de Cromañón ocurrida el 30 de diciembre del 2004:
“Arterias y venas se entrelazan, se estrangulan, se pelean, se bifurcan. Poco a poco, el oxígeno se acaba. Los músculos se contraen, la aorta se ahorca. La yugular se hincha hasta viajarte a las situaciones más extremas. La piel se congela, los oídos se cierran.
La sed que te hizo subir hasta acá no te avisa que las avenidas se pueden convertir en callejones sin salida. No te avisó que cuando tenés algo que te llena tanto, podés caer en el andén de la estación «paranoia». Ahí, por donde pasan los trenes de la angustia y la presión. Esos, que minuto a minuto (yendo por los túneles sarcásticos del temor) aceleran su velocidad, tu pulso y también, tu sentencia. Aprendimos a no morir de sed, las cartas ya están echadas y el compromiso sellado. Sólo nos falta el equilibrio. Necesitamos aprender a aguantar… A aguantar la terrible presión”.
Otra ironía del mismo disco viene de la mano del tema “Callejero de Boedo”. Por ese entonces, más precisamente el 31 de marzo del 2013, San Lorenzo perdió ante Newell’s y el arquero fue detenido en el vestuario imputado de encubrimiento agravado del barrabrava de Boca Juniors, Maximiliano Mazzaro.
Según el diario Infobae, uno de sus abogados –Víctor Stinfale- reconoció en una rueda de prensa que le habían pedido al juez que tuviera consideración al momento de determinar el lugar al que sería trasladado el arquero y avisó: “Me dieron garantías para darle un lugar tranquilo y seguro. Es alguien conocido públicamente, si le toca estar con un hincha de Huracán, por ejemplo, no sería bueno”.
El pedido fue atendido y Migliore finalmente fue derivado al Penal de Ezeiza al pabellón donde se encontraban los músicos de Callejeros, sus compañeros de prisión, acusados por la tragedia ocurrida en Cromañón.
Los músicos detenidos eran: el bajista Christian Eleazar Torrejón -celda 4-, el saxofonista Juan Alberto Carbone -celda 6-, el guitarrista Maximiliano Djerfy -celda 16- y otro guitarrista y también corista Elio Rodrigo Delgado –celda 22- (todos condenados a cinco años de prisión), además del escenógrafo del grupo, Daniel Horacio Cardell –celda 5- (tres años de prisión).
Y lo que resulta una casualidad del destino, es que esos músicos que fueron en ese momento sus compañeros de Penal y que le hicieron pasar los días más llevaderos, fueron los mismos que, años atrás, supieron escribir una canción identificada con San Lorenzo y que casualmente describía la situación del arquero en aquel momento.
Migliore había enviado un mensaje por intermedio de un amigo en el que reconocía: “Lo único que quiero es que le ganemos a Vélez, me muero por jugar ese partido”.
Callejero de Boedo entonces se encargó de relatar la realidad del arquero que pasó 40 días en la cárcel y por eso se perdió la posibilidad de ir a ver al club de sus amores, San Lorenzo, lo que en la canción dice claramente:
“Ahora que estás encerrado y anclado en la sombra, sin más
Ahora que el cielo es cielo razzo y no hay caso
no te escuchan más
San Lorenzo va a jugar y vos no vas a poder estar
En silencio llorarás, no hay dónde puedas escapar
Devoto no es un viaje de egresados
ni el sueño dorado de mamá
Pero peor es quedar tirado en la calle de un balazo
sangrando sin parar
Callejeros va a tocar la milonga que te trajo acá
En silencio llorarás, no hay dónde puedas escapar
El infierno tiene dirección
y vos la conocés bien por no sentir
por no sentir, el calor de una mujer”.
Finalmente, en una entrevista que brindó Estefanía Miguel-la mujer del Pato Fontanet- se refirió al estado en el que se encontraba el músico: “Pato está más o menos. Tuvo una recaída en enero, está saliendo. Con altibajos fruto de su depresión. Lo veo dos veces por semana, soy la única autorizada junto con mi hijo. La última vez que lo vi estaba triste, cansado. No tiene mucha comunicación con sus compañeros y nosotros somos su único contacto con el exterior. Está luchando con su tristeza”, expresó la pareja del líder de Casi Justicia Social.
Las declaraciones de Estefanía Miguel fueron rápidamente asociadas con algunos fragmentos del tema “Una nueva noche fría”:
“Voces, sólo voces, como ecos;
como atroces chistes sin gracia.
Hace mucho tiempo escucho voces y ni una palabra.
Y mis ojos maltratados se refugian en la nada
y se cansan de ver un montón de caras y ni una mirada.
Una nueva noche fría en el barrio,
los tranzas se llenan los bolsillos.
Las calles son nuestras, aunque el tiempo diga lo contrario.
Y los sueños no soñados,
ya se amargan la garganta y se callan.
Y eso, casi siempre (o siempre), les encanta.
Van quedando pocas sonrisas,
prisioneros de esta cárcel de tiza.
Se apagó el sentido,
se encendió un silencio de misa.
Menos horas en la vida, más respuestas a una causa perdida:
de porqué los sentimientos, vuelven con el día.
Solo, como un pájaro que vuela en la noche
(libre de vos…pero no de mí)
Vacío, como el sueño de una gorra.
Lleno de nada, sin saber donde ir.
Duro como un muerto en su tumba que murió de miedo,
por el valor de vivir.
Las nubes no son de algodones y las depresiones son maldiciones.
Te va distrayendo, te enrosca,
te lleva y te come.
Te lastima y no perdona y en algún lugar te roba la cara,
la sonrisa, la esperanza, la fé en las personas”.
Incluso, desde prisión, Patricio Fontanet volvió a componer. También escribió el prólogo del último disco del grupo celta de la Fundación Xeito Novo de cultura gallega en el que describe la importancia de la música en su vida: “Es la cura de los dolores, es un símbolo de libertad. La música atraviesa muros, rejas, depresiones, es la madera salvadora, flotando en el naufragio”, expresó el artista que hoy recupera la libertad.
