El Gobierno dejó en claro que no modificará el Monotributo ni el Impuesto a las Ganancias, pese a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.
La postura se conoció después de que el FMI publicara su informe de vigilancia económica tras la segunda revisión del acuerdo con la Argentina, en el que pidió ampliar la base de recaudación, simplificar el sistema tributario y avanzar hacia una reforma fiscal integral.
En el caso del Monotributo, el FMI cuestionó el esquema actual por considerar que limita el crecimiento de las empresas y propuso reducir los efectos de los umbrales, homogeneizar alícuotas y contribuciones sociales, y modernizar su administración con herramientas tecnológicas.
Desde Casa Rosada defendieron el techo actual de facturación —unos 8 millones de pesos mensuales para la categoría más alta— y reconocieron que incluso así muchos contribuyentes prefieren dejar de facturar antes de pasar al régimen general por el peso de las cargas impositivas.
Según los cálculos del propio organismo, una reestructuración que incluya estos cambios podría generar ingresos equivalentes al 3,3% del PBI, con la mitad destinada directamente a las provincias. El ministro de Economía Luis Caputo, por su parte, anticipó que cualquier reforma impositiva profunda recién sería posible dentro de tres años y solo si la actividad económica crece entre el 6% y el 8% anual.
El oficialismo también rechazó las advertencias del FMI sobre transparencia estatal y conflictos de interés, y defendió el plazo para la presentación de declaraciones juradas, extendido hasta el 31 de julio, en medio de la expectativa por el informe patrimonial del jefe de Gabinete Manuel Adorni, imputado por presunto enriquecimiento ilícito.
