El Gobierno argentino consideró que el alzamiento militar en Bolivia la semana pasada fue “una falsa denuncia de golpe de Estado” por parte del presidente Luis Arce. Aseguraron a través de un comunicado que el relato era “poco creíble“. Desde el vecino país, el gobierno boliviano rechazó esta reacción y lo consideraron de un “negacionismo inaceptable“.
La Casa Rosada se mantuvo en silencio durante la caótica jornada que se vivió en La Paz días atrás, cuando el centro político del poder se vio con una inusual marcha de uniformados y tanquetas hacia la Casa de Gobierno.
La Oficina del Presidente finalmente se expresó sobre lo sucedido, pero con un repudio sobre “la falsa denuncia de golpe de Estado realizada por el gobierno de Bolivia el día miércoles 26 de junio, y confirmada como fraudulenta en el día de la fecha“.
El gobierno argentino también remarcó que en Bolivia hay “más de 200 presos políticos“, entre ellos, Jeanine Áñez Chávez, quien tomó el poder del Estado cuando Evo Morales fue depuesto del cargo en 2019.
Como respuesta, el gobierno de Luis Arce publicó un comunicado oficial en rechazo de la calificación de “falsa denuncia”. Siguiendo esta línea, desde La Paz convocaron al embajador boliviano en Buenos Aires, Ramiro Tapia.
“Las desinformadas y tendenciosas aseveraciones, sobre a posible existencia de presos políticos, o la posibilidad de inexistencias de un golpe de Estado militar fallido, constituyen un exceso y un negacionismo inaceptable, ante lo que lo invitamos a informarse y actuar en el marco de los principios de respeto a la soberanía“, sostuvo el comunicado dirigido a Milei.
La respuesta boliviana habló de “ideologías fascistas” para describir la posición y denuncia echa por Milei. Y destacó las buenas relaciones históricas entre los dos países sudamericanos.
El vocero del poder ejecutivo argentino, Manuel Ardoni, comentó en rueda de prensa que no considera posible “absolutamente ningún conflicto” con el Estado boliviano.
