En un año de fuerte crisis económica y una inflación sostenida, el consumo de carne vacuna en Argentina experimentó una drástica caída durante los primeros meses del 2023.

Así lo revela un informe reciente difundido por Rosgan, el mercado ganadero de la Bolsa de Comercio de Rosario.

En enero y febrero el consumo per cápita de carne vacuna descendió un 9,3%, marcando un retroceso significativo en comparación con el bimestre anterior.

En el informe anterior, el consumo de carne per cápita había alcanzado los 48,5 kilos. Ahora, durante los primeros dos meses de 2024, este indicador cayó a 44 kilos.

Llamativamente, esa caída se produjo a pesar de que los precios se mantuvieron estables durante ese tiempo.

En 2023 se registró un aumento del 7% en el consumo de carne vacuna, alcanzando los 52,4 kilos por persona al año, esta tendencia no se mantuvo.

Respecto de los precios, una vez descontado el componente inflacionario, experimentó una disminución promedio del 7% anual.

Según registraron en el informe, aunque hubo una estabilidad de los precios reales de la carne vacuna, la menor oferta aparente para el mercado doméstico indica que los consumidores están resistiendo nuevos aumentos de precios, aunque esto implique limitar su ingesta de carne vacuna.

Sobre las proyecciones de aumentos de precios, que suele ajustarse entre marzo y junio, la oferta total será considerablemente menor este año debido a las condiciones de sequía. Los analistas esperan que los precios se mantengan relativamente estables.

Frente al bajo consumo de carne vacuna, los cortes más económicos, como el pollo y el cerdo, ganan cada vez más participación en la ingesta.