El riesgo país argentino rompió este martes el piso de los 500 puntos básicos y se ubicó en 493 unidades, su nivel más bajo desde junio de 2018. La caída se dio en un contexto de suba sostenida de los bonos soberanos, que avanzaron en promedio 0,6%, impulsando una mejora en la percepción de los inversores sobre la deuda local.

El índice que elabora JP Morgan, referencia clave para los mercados emergentes, refleja la sobretasa que debería pagar la Argentina respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. La baja del indicador fortalece las expectativas financieras del Gobierno de Javier Milei, que apunta a reabrir el acceso al financiamiento internacional en dólares durante 2026.

En el mercado, la relación es directa: a mayor precio de los bonos, menor rendimiento exigido y más accesible resulta el financiamiento para el emisor. Actualmente, los bonos del Tesoro estadounidense rinden entre 3,6% y 4,2% anual, lo que implica que, con un riesgo país cercano a los 500 puntos, Argentina todavía debería pagar tasas en torno al 9,2%.

Desde el sector financiero destacan que las empresas argentinas ya logran emitir deuda en Nueva York con tasas cercanas al 8% anual, por lo que el objetivo del mercado es que el riesgo país baje a la zona de los 400 puntos. Ese escenario aparece cada vez más cercano tras una reducción de 1.900 puntos básicos desde la victoria electoral de Milei en noviembre de 2023.

La mejora en los indicadores refuerza la expectativa de estirar vencimientos, aliviar la presión cambiaria y atraer nuevos capitales, en un contexto donde los mercados comienzan a anticipar un cambio estructural en el perfil financiero del país.