La brutal pelea que protagonizaron dos hombres en la puerta de una escuela en Buenos Aires tuvo como detonante la frase “mamá luchona” que fue utilizada como agresión en un chat de WhatsApp.

Todo comenzó cuando el colegio mandó una notificación pidiendo a los padres que no mandaran a sus hijos al colegio con mocos. Eso generó un pequeño debate en el grupo hasta que una de las mamás mandó un meme haciendo burla al ex presidente Macri. A raíz de eso, otra le dijo que no había que hacer comentarios políticos; y a partir de ahí se desató la pelea que derivó ya en algo personal”, relató a una de las integrantes del grupo que prefirió el anonimato. 

La discusión escaló a un punto sin retorno cuando una afirmó: “No, flaca. Te re confundiste. ¿Sabes qué? Yo con mamás luchonas no converso”.

Como consecuencia de este episodio, el término se viralizó en las redes. Además de memes y burlas surgió la inquietud acerca del verdadero significado de la expresión.

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El concepto surgió hace unos años en México, donde se lo utilizaba para reivindicar la maternidad de las mujeres menores de 20 años que criaban solos a sus hijos y con los pocos recursos.

Mariana Caminotti, politóloga y especialista en género indicó que el significado original de lo que es una mamá luchona “conectaba con esos valores positivos de la maternidad que el patriarcado le asigna a las mujeres”. Es decir, esa mujer “cumplía con esas expectativas y el rol de género asignado”, destacó.

Sin embargo, cuando llegó a la Argentina, el patriarcado local hizo su interpretación y pasó a ser estigmatizante.

Se la perfiló como “una mujer pobre que viene de los sectores populares, que no tiene pareja estable pero que ejerce una vida sexual activa con una carga enorme de prejuicios sociales que todo eso conlleva”.

Y agregó: “Es una piba que sigue haciendo la vida de una joven de su edad: que sale de noche, busca divertirse y que no lo resigna todo por la maternidad”.

 “Condensa toda una serie de atributos socialmente negativos como puta, negra, vaga, irresponsable o mujer que no cumple el rol como mamá sacrificada”, indicó Caminotti, quien afirmó que constituye “un insulto que es muy patriarcal y conservador en un sentido amplio porque amalgama prejuicio fundados en la jerarquía de género, de clase y étnicos y raciales también”.