El presidente Javier Milei recibió este mediodía en la Casa Rosada al presidente electo de Chile, José Antonio Kast, en un encuentro que marcó un giro en la relación bilateral y abrió el camino hacia una agenda común en materia económica, de seguridad y migración.
La reunión se extendió por casi dos horas y fue calificada como “excelente” desde el entorno presidencial. Participaron el canciller Pablo Quirno y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en el marco de una estrategia que apunta a consolidar un bloque regional de gobiernos de centroderecha con programas económicos liberales.
Tras la cumbre, desde Presidencia destacaron la “importancia estratégica” del vínculo con Chile y confirmaron que Milei asistirá a la ceremonia de asunción de Kast, prevista para el próximo 11 de marzo. Según trascendió, ambos dirigentes trazaron una hoja de ruta para profundizar el trabajo conjunto una vez que el chileno asuma el mando.
La seguridad regional y fronteriza fue uno de los ejes centrales del encuentro, junto con la lucha contra el crimen organizado transnacional. También se acordó avanzar en mecanismos de cooperación económica, promoción del comercio y atracción de inversiones en sectores clave.
Antes de llegar a la Casa Rosada, Kast mantuvo una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, y su equipo. Allí tomó relevancia la figura de José Luis Daza, actual funcionario argentino, mencionado en Chile como posible integrante del futuro gabinete trasandino, una posibilidad que el propio Kast reconoció estar evaluando.
En declaraciones posteriores, el presidente electo chileno se mostró dispuesto a coordinar políticas vinculadas a la salida al Asia-Pacífico y al desarrollo minero, y remarcó la necesidad de potenciar la relación económica entre ambos países. “Podemos mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas con más integración”, señaló.
La sintonía entre Milei y Kast contrasta con el vínculo distante que el mandatario argentino mantuvo con el actual presidente chileno, Gabriel Boric, y refuerza la expectativa de una nueva etapa en la política regional, basada en afinidades ideológicas y una agenda común orientada al crecimiento y la estabilidad.
Con información de Infobae.
