La administración del presidente Donald Trump revocó la certificación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVP) de la Universidad de Harvard, impidiendo la inscripción de nuevos estudiantes extranjeros. Esto dejó con una enorme incertidumbre a miles de alumnos ya matriculados, a los que les cancelarán sus visas.

Esta decisión afecta directamente a 58 argentinos que actualmente cursan estudios o realizan investigaciones en la prestigiosa institución. Históricamente, son 700 los argentinos que han pasado por sus aulas, según informó Clarín.

Según datos de Harvard, entre los afectados se encuentran 34 estudiantes de grado y posgrado, y 24 investigadores que residen temporalmente en el campus para desarrollar proyectos académicos específicos. Muchos de ellos han expresado su preocupación y temor ante la posibilidad de perder sus visas y verse obligados a abandonar sus estudios.

La medida del gobierno estadounidense se enmarca en una serie de acciones contra universidades de élite, acusándolas de fomentar el antisemitismo y de no cumplir con ciertas exigencias federales. En el caso de Harvard, además de la revocación del SEVP, se han congelado fondos federales por valor de 2.200 millones de dólares y se ha amenazado con retirar su estatus de exención fiscal.

Ante esta situación, la Universidad de Harvard ha presentado una demanda judicial contra el gobierno de Trump, calificando la medida de “ilegal e injustificada”.

El presidente de la institución, Alan Garber, ha declarado que estas acciones representan una amenaza directa a la autonomía universitaria y a los principios fundamentales de libertad académica.

La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación ante esta ofensiva, considerando que podría dañar la reputación de Estados Unidos como destino académico y científico. Organizaciones educativas y gobiernos extranjeros han instado a la administración estadounidense a reconsiderar su postura y a garantizar la continuidad de los programas de intercambio y cooperación internacional.

Mientras tanto, los estudiantes argentinos en Harvard y en otras universidades estadounidenses se mantienen en alerta, evaluando sus opciones y esperando una resolución favorable que les permita continuar con sus estudios y proyectos académicos sin interrupciones.