Una tradicional carrera de aventura en Río Negro terminó en un escándalo luego de que un grupo de jinetes atacara a los corredores, arrojara piedras, retirara la señalización del circuito y agrediera físicamente a algunos participantes. El episodio ocurrió durante la Doble Apolo, en General Roca, y la organización confirmó que presentará una denuncia ante la Justicia.

El violento hecho se produjo en los primeros kilómetros del recorrido, dentro del Área Natural Protegida Paso Córdoba. De acuerdo con los testimonios de competidores y asistentes, varias personas montadas a caballo bloquearon el paso de los atletas y comenzaron a hostigarlos mientras avanzaban por el circuito.

Las agresiones quedaron registradas en videos grabados por corredores y espectadores, imágenes que rápidamente se difundieron en redes sociales y despertaron una fuerte repercusión por el nivel de violencia registrado durante una competencia deportiva.

Entre los afectados se encuentra el atleta Fernando Castro, quien aseguró que fue perseguido por los agresores y golpeado con boleadoras, lo que le impidió continuar la prueba.

A la violencia física se sumó otro inconveniente que complicó el desarrollo de la competencia. Los atacantes retiraron parte de la cartelería que marcaba el recorrido de ocho kilómetros, lo que provocó que varios corredores se desorientaran y perdieran el trazado establecido.

Uno de los participantes que cumplía funciones como camera runner relató en sus redes sociales que nunca había presenciado una situación similar. Además de repudiar lo ocurrido, reclamó la intervención de la Justicia para esclarecer el ataque y evitar que vuelva a repetirse.

Los videos difundidos muestran también fuertes discusiones entre los jinetes y los corredores. En medio del conflicto, algunos de los agresores exigían la presencia del organizador del evento e incluso reclamaban dinero mientras impedían el paso de los competidores.

El organizador de la Doble Apolo, Alejandro Pellegrini, informó que este lunes se presentará una denuncia judicial junto a corredores y representantes municipales para que se investigue el episodio.

Pellegrini sostuvo que la competencia contaba con todas las autorizaciones provinciales y municipales necesarias y calificó lo ocurrido como un hecho sin antecedentes en la historia de la prueba.

Aunque la organización debió modificar parte del recorrido para garantizar la continuidad de la carrera, la mayoría de los participantes logró completar el circuito. Sin embargo, el responsable del evento reconoció que en ediciones anteriores habían recibido amenazas, aunque nunca se había llegado a un nivel de violencia como el registrado este fin de semana.