Este jueves entró en vigencia la decisión del Gobierno nacional de eliminar los aranceles a la importación de teléfonos celulares, una decisión que apunta a profundizar la baja de impuestos y a fomentar una mayor competencia en el mercado.

La medida establece arancel cero para estos productos y se inscribe en la estrategia oficial de reducción de cargas impositivas, con el objetivo de generar una disminución de precios al consumidor estimada en torno al 30%, aunque sin impacto inmediato garantizado.

El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que la eliminación total de los aranceles constituye un nuevo avance en la política de apertura y desgravación. Según explicó, desde mayo de 2025, cuando comenzó la reducción gradual de la tasa aduanera, los precios de los celulares registraron bajas de entre 25% y 35% en distintas marcas y modelos. El decreto 333/2025 había reducido el arancel del 16% al 8%, paso previo a la quita total que entra en vigencia ahora.

La medida también fue respaldada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien destacó que el arancel cero permitirá ampliar la oferta y mejorar la competitividad de los precios. Desde el Ejecutivo argumentan que el nuevo esquema favorecerá el acceso a la tecnología, promoverá la inclusión digital y contribuirá al desarrollo tecnológico mediante un mercado más abierto y competitivo.

En contraposición, la decisión generó fuertes cuestionamientos desde el sector sindical vinculado a la industria electrónica. La seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica advirtió que la eliminación de aranceles profundiza la crisis de la producción nacional en Tierra del Fuego y pone en riesgo los puestos de trabajo.

El gremio recordó que durante 2025 ya había impulsado medidas de fuerza ante políticas similares y alertó sobre el impacto estructural que la apertura total de importaciones puede tener sobre la industria local.